sábado, 16 de marzo de 2013

El modelo de privatización de la educación porteña


(Por Laura Guarinoni. Red Eco, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, viernes 15 de marzo de 2013) - Si uno se dispone a entrar en la página del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires encontrará un link del presupuesto 2013. Allí se muestran, acompañados por unos dibujitos que hacen la explicación muy amigable, los datos oficiales de lo realizado en materia educativa hasta el momento y lo proyectado para este año. En éste se afirma que en 2012 se llegó a niveles de inversión records (alrededor de $20.811 millones en el 2012), que se triplicó el salario docente y que se realizó la inversión en infraestructura educacional más grande de los últimos años. Entonces, ¿cómo se explican los constantes problemas que surgen en materia educativa? La respuesta es fácil si revisamos la redistribución de ese presupuesto y las diferencias que se vienen realizando entre las escuelas públicas y privadas de la ciudad desde el comienzo de la gestión macrista.
La política educativa que desarrolla el líder del PRO y su ministro de Educación, Esteban Bullrich, en la CABA genera un conflicto permanente, desde hace años, con los sectores que defienden la educación pública. Recordemos las tensiones que se dieron con la toma de numerosos establecimientos educativos el año pasado y el anterior (más de35 colegios de la capital).
Según los propios números del PRO, durante 2012 se destinaron más de 1500 millones de pesos a la Dirección General de Educación de Gestión Privada. En 2013, las políticas de corte privadas se profundizan. Según el Decreto de Distribución de Créditos del GCBA, el total de fondos para dicha Dirección General es de $1.652.057.674, en tanto que los destinados a la Dirección General de Infraestructura y Equipamiento son $157.876.079 (casi un 10% de lo asignado a la educación privada para este año).
Resulta difícil encontrar cuáles son los motivos, o el criterio de asignación de los subsidios otorgados por la Dirección General de Educación de Gestión Privada. No hay un registro claro y público que lo explique. No se llevan a cabo auditorías, no se sabe quiénes reciben los subsidios, van a escuelas que tienen cuotas muy altas, por encima de los 1.500 o 2.000 pesos, y reciben entre el 60% o 80%, y no son destinados a escuelas que cumplen una función social, ni para la inclusión de la gran cantidad de chicos que quedan afuera del sistema educativo por falta de vacantes en instituciones públicas. En 2013 el gobierno de la ciudad proyecta subsidiar 1.022 escuelas privadas, mientras que el total de escuelas primarias públicas en la Ciudad, contempladas en el mismo presupuesto, es de 441 y 210 jardines públicos.
La construcción de escuelas es otro gran conflicto que cruza la división público-privado. Al final de 2012, el crédito asignado al programa Infraestructura Escolar era de $326.306.071. Esté es 400% menor que el destinado a la Educación Privada ($1.584.190.080).

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