sábado, 3 de agosto de 2013

El debate sobre la educación en Ecuador


(…) Está claro que el sistema educativo en su conjunto necesita un profundo proceso de transformación, por tanto no hablamos desde la defensa de las actuales o pasadas condiciones en las que se desenvolvía la educación. Hablamos desde un cambio hacia la democratización de la educación y en la perspectiva de un horizonte liberador, no de abstracciones como calidad, excelencia, eficiencia que parecen guiar el rumbo de la reforma educativa. Cuando el señor G. Long señala que “calidad es democracia” está en primer término haciendo una operación reduccionista, es decir,  tratando de ocultar con frases, problemáticas más profundas, pero además está considerando la calidad como un valor en sí mismo, como un abstracto universal positivo, fuera del tiempo y del espacio, la pregunta es ¿Calidad para qué y para quienes? Lo que queremos decir es que el concepto calidad educativa hay que bajarlo a tierra, ponerlo en el tiempo, en el espacio, es decir en la historia, en la situación concreta. Calidad para fortalecer el neoliberalismo es una cosa, calidad para fortalecer un proyecto de modernización capitalista otra cosa, y calidad para un horizonte de emancipación una cosa diferente ¿Qué calidad está impulsando el gobierno de la revolución ciudadana?

El sistema educativo es, sin duda un aparato ideológico de Estado, es también un sistema de reproducción social donde se  disemina a través de los habitus el fino tejido social y cultural de la dominación, porque vivimos en sociedades divididas en clases y donde unas clases ejercen su dominio sobre otras, esto se realiza por medio de  la hegemonía que es un predominio cultural e ideológico que expresa de una manera compleja en el nivel de la superestructura la dominación económica y es el sistema educativo y los medios de comunicación los principales aparatos que difunden e implementan esa hegemonía. Ahora precisamente porque la sociedad está dividida  en clases es que surgen contradicciones en sus estructuras, es por eso que desde los dominados surgen proyectos de educación liberadora que en América Latina derivó en la corriente de educación popular (Paulo Freire).    
En realidad lo que estamos observando en Ecuador es que existe una correspondencia entre el proyecto de reforma capitalista y las políticas educacionales que se están llevando a cabo. Que se cierren universidades que eran una estafa, bien. Que no se tenga un plan adecuado para  absorber  a los estudiantes de esas universidades, mal. (…)

Leer completa la nota de Leonardo Gabriel Ogaz Arce aquí.


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