sábado, 15 de noviembre de 2014

Represores que dictan cátedra

El asunto es así de increíble, y así se los vamos a contar. Ocurre que el profesor Dante Patrignani actuó como cualquiera con un poco de dignidad y valentía lo haría: al advertir quién era el personaje que compartía las aulas donde él a diario labora, hizo la denuncia a las autoridades de la Universidad Nacional del Sur. El individuo en cuestión es Néstor Montezanti, ex personal civil de Inteligencia y parte del Batallón 601. Patrignani, ni bien se enteró de la mala nueva, lo denunció y exigió que le iniciaran un juicio académico para apartarlo del cargo, puesto que se trataba de alguien que había formado parte del aparato represivo que operó durante la dictadura militar.

Sin embargo mientras el represor pasa sus días cómodamente dentro de los claustros universitarios, Patrignani acaba de ser condenado por la Sala I de la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial, a cargo de los doctores Miguel Ángel Diez y Guillermo Ribichini, a pagar una tremenda suma de dinero puesto se lo encontró responsable de la publicación de una caricatura (¡!) que “deshonra e invade la persona y vida privada” del colaborador de las huestes de Jorge Videla.

La justicia ha declarado al denunciante del represor culpable mientras el denunciado sigue desempeñando sus tareas docentes; la justicia ha establecido además que para poder apelar el fallo que lo condena Patrignani debe pagar primero los treinta mil pesos mientras el represor denunciado sigue percibiendo sin obstáculo alguno su salario. Las gremiales de los profesores universitarios ya han lanzado una campaña para que la noticia se conozca y el fallo judicial sea volteado.


Cosa de no creer, o sí, y que explica mucho de estos tiempos que nos han tocado en suerte.


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