sábado, 29 de noviembre de 2014

Los negros

Missouri fue declarado por las autoridades en “estado de emergencia” y de inmediato se dispuso el cierre de las escuelas en la región. Fue una acción destinada a imponer una atmósfera de terror, como para que todos se quedaran en sus casas y permitieran así que pudiera instalarse una “zona liberada” para el movimiento cómodo las fuerzas represivas. Que son policías y no lo son, dado que en los Estados Unidos se les permite últimamente pertrecharse con los remanentes de armas y municiones que el ejército desecha de sus aventuras bélicas por Afganistán, Irak y otros espacios planetarios.


Sin embargo, pese a los aprietes e intimidaciones las protestas se extendieron por todo la nación, especialmente, claro, dentro de la comunidad afroamericana indignada porque la justicia decretó la inocencia de Darren Wilson, el cop que fusiló al joven negro Michael Brown.

Una maestra negra escribió una nota destinada a los padres explicando por qué debían presionar para que los colegios, profesorados y universidades permanecieran abiertos, como centros de reunión, organización y debate comunitario, y por qué razón no debían dudar, pese a las advertencias oficiales, en estimular la concurrencia de sus hijos a las aulas de siempre.


En un párrafo de su sentida argumentación comenta que, desde el crimen de Brown, ocurrido en agosto pasado, la municipalidad ha facilitado a la policía de St. Louis los doscientos mil dólares que se gastaron en gases lacrimógenos y balas de goma; ellos, los mismos que vienen postergando el arreglo del micro escolar y del campo de deportes debido a los recortes presupuestarios.


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