jueves, 13 de noviembre de 2014

Espionaje, acoso, represión, cárcel y muerte: más de 10 mil fojas contenidas en 31 legajos dan cuenta del hostigamiento que la policía política de México ejerció contra los normalistas rurales durante décadas

(Por Zósimo Camacho. Voltairenet, lunes 27 de octubre de 2014)-  delgado muchacho de 24 años de edad, de origen campesino y estudiante en la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, Guerrero, era vigilado de cerca, de lejos y a hurtadillas por un agente de la policía política de México. El informante comunicaba directamente al titular de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), el coronel diplomado de Estado Mayor Manuel Rangel Escamilla.

En sus partes informativos, el espía –quien invariablemente firmaba con un escueto “respetuosamente, Blas García Hernández”– daba cuenta de lo que el estudiante decía, de las personas con las que se reunía, los motivos de su visita a la Ciudad de México y del hotel en que se hospedaba: “Morelos, ubicado en Palma #19, Esq. con 5 de Mayo, con Tel: 12-33-24” (sic).

El memorándum de la DFS no tiene folio pero sí está fechado y cuenta con el sello de recibido: 26 de marzo de 1963. Del joven espiado dice: “LUCIO CABAÑAS BARRIENTOS, secretario general de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México [FECSM ], miembro de la Confederación de Jóvenes Mexicanos, además miembro con cargo de vicepresidente del Bloque de Escuelas Revolucionarias en el estado de Guerrero, y presidente del Frente Estudiantil Cívico del mismo estado” (sic).

En su escrito, el agente se permite hacer una acotación sobre la asistencia del estudiante a sus clases: “La mayor parte del tiempo en el transcurso del año efectúa jiras por toda la República visitando las Escuelas Rurales” (sic).

Entonces el estudiante Lucio Cabañas, como secretario general de la FECSM, se encontraba gestionando ante las autoridades educativas del país la ampliación de la matrícula estudiantil de las normales rurales, de 9 mil 700 a 10 mil. Es decir, demandaba, como dice el documento: “un aumento de 300 [becas] más que en caso de concedérseles serán repartidas equitativamente de acuerdo con las necesidades de la población escolar”. Las otras demandas contenidas en el pliego petitorio podrían ser firmadas por los estudiantes normalistas rurales de hoy: “Solicitan además a las autoridades educativas medios de transporte, mejor alimentación, mejor servicio médico y una reorganización en el personal técnico y administrativo de cada plantel”.

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