jueves, 5 de junio de 2014

Universidad, empresas y Estado

Guillermo Mazza fue nombrado a cargo de la dirección de la carrera de Ingeniería Mecánica, parte de la oferta de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires. En su curriculum para obtener tal cargo ostenta como mérito el haber sido integrante de la fundación no muy ingeniosamente (o sí) llamada “Facultad de Ingeniería”, que fue denunciada por desviar los fondos que recibía del Estado por trabajos en obra pública.

El martes 20 de mayo, una fuerte movilización de estudiantes al Consejo Directivo de la facultad echó abajo esa designación como director de la carrera de Ingeniería Mecánica. Además del antecedente ya mencionado, Mazza también fue gerente de la afamada Techint cuando la empresa reclamaba, en forma pública, que Ingeniería acreditara sus carreras ante la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitarias, la CONEAU.

La promoción de Mazza no fue un hecho aislado, indican los volantes que repartió el centro de estudiantes en la ocasión: en esa misma dirección se orientó la designación de Alberto Barbieri como rector, con el compromiso explícito -según se dijo en ese entonces- de “fortalecer la alianza entre la universidad, las empresas y el Estado”. El hecho explicaría también la multiplicación de posgrados con arancel, diseñados a la medida de la capacitación hacia los “trabajos a terceros”, a través de la cual las empresas más poderosas se apropian a bajo costo la investigación de estudiantes y docentes en los laboratorios para su propio beneficio.

“¿Te imaginás? -le comenta un ayudante recién recibido a un muchacho que recién empieza a cursar y a quien reconoción en medio de la multitud- Años de estudio bajo la inspiración de Leonardo Da Vinci para terminar como insumo intelectual barato para llenar los bolsillos de estos tipos...”



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