domingo, 15 de junio de 2014

Por falta de espacio, un colegio bonaerense funciona con "aulas compartidas" (se trata de la Secundaria 71, que todavía no tiene edificio propio y funciona en aulas de la Primaria de 62 y 27)

(El Día. La Plata, viernes 13 de junio de 2014)- Por falta de espacio, un colegio funciona con aulas compartidas   Es la Secundaria 71, que todavía no tiene edificio propio y funciona en aulas de la Primaria de 62 y 27 Un trazo de tiza divide el pizarrón en dos y, aunque la palabra “inclusiva” es cada vez más frecuente cuando se habla de educación, los alumnos también están claramente separados por otra línea imaginaria. Cada grupo espera su turno para escuchar el tema del día de uno de los dos profesores que está al frente, algo que ocurre porque a pesar de pertenecer a años diferentes, son alumnos de la Escuela Secundaria N° 71 que se ven obligados a compartir las aulas de la escuela primaria Juan Vucetich porque aún no tienen edificio propio. 

El establecimiento de la escuela primaria está ubicado en 62 entre 27 y 28, tiene una historia centenaria y algunos problemas de mantenimiento, según reconocieron docentes que trabajan en el lugar. No obstante, hace unos años tuvo que ceder cuatro aulas para que funcionara allí la secundaria con una matrícula de 255 alumnos. “Forzosamente tuvo que decrecer la matrícula de nuestra escuela para ceder el espacio a los chicos de la secundaria”, aseguró una maestra. La situación que muchos calificaron como de “hacinamiento” también provocó las quejas de los padres cuyos hijos asisten a la primaria porque aunque se haya previsto que no compartan los recreos, es inevitable que los alumnos se crucen en espacios comunes a todos.

“No puede ser que un nene de 6 años comparta el baño con otro de 16 o que si están en hora de Educación Física, se tenga que interrumpir la actividad para que otros tengan el recreo”, aseguró Matilde, madre de un nene que va a segundo grado. Pero la situación más incómoda la viven los alumnos de dos cursos de tercero y cuarto año de la secundaria que pasan su jornada de clases en una misma aula y al mismo tiempo. “Hay dos profesores que separan el pizarrón al medio y se turnan para hablar, pero el griterío es permanente porque cuando el del otro curso da la clase al resto no le importa nada y hacen cualquier cosa”, contó una alumna. Tampoco los profesores tienen una sala para organizar sus clases, firmar los libros o esperar su hora para entrar a los cursos, entonces tratan de arreglarse como pueden en uno de los pasillos del establecimiento.
De acuerdo a lo que relataron los alumnos, la austeridad es tal que tampoco tienen una bandera para izar. “La escuela se constituyó en nuestro edificio hasta que se termine la obra que se está haciendo al lado, pero no es una situación cómoda ni para ellos ni para nosotros; se usa el mismo baño, tuvimos que amontonar a nuestros chicos para ceder las cuatro aulas y el patio queda muy pequeño para tantos alumnos”, dijo una maestra que se desempeña en el nivel primario al que asisten 411 chicos y que además cuestionó la calidad educativa que reciben los estudiantes. 

En la misma línea, se indicó que la superpoblación causa contaminación sonora y que hay docentes que no pueden llegar al final del salón para pasar por los bancos a controlar las tareas de los cerca de 40 alumnos que tienen los cursos. “Las maestras no tienen espacio para caminar, los pasillos están totalmente ocupados y eso sin contar a los alumnos que vienen con sus ayudantes terapéuticos o en sillas de ruedas”, agregó una maestra que opina que lo ideal sería que no hubiera más de 20 chicos por aula. Al ser consultadas las autoridades de la Escuela Secundaria N° 71 se reconoció que los problemas denunciados por padres, alumnos y docentes son reales: “Es así, compartimos el edificio con los chicos de primaria, pero nos están terminando el edificio que estará listo para después de las vacaciones de invierno”. En tanto la jefa regional de inspectores, Maite Coradazzi, comunicó que el edificio de la escuela secundaria está avanzado en un 98 por ciento y que todo este tiempo se trabajó con “acuerdos de uso diferido” para que no se crucen los alumnos de ambos niveles en los espacios comunes.


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