domingo, 13 de abril de 2014

El 10

El diez paran todos. Hubo algún amago de queja, cierto refunfuño malhumorado, algún pero “lo que pasa es que Moyano es impresentable”, otro “y de Barrionuevo, qué me decís”. Nada que agregar, todos asintieron mientras tomaban sus cafés o engullían algún sánguche. Eso en la columna del debe.
Pero en la del haber ocupó de inmediato un lugar destacado los aumentos del agua y la electricidad. Y la nafta. Y el gas y el transporte que ya se anuncian. Sueldos que se van a pique, algo por demás notorio cada vez que llega la hora del supermercado, el alquiler, las expensas. Después no hubo mucho que discutir.

Alguno se quejó de la “burocracia”; alguno dijo que el paro lo tienen que armar ellos, ahí, en la escuela, en las aulas, para que valga verdaderamente la pena. Otro dijo que peor es la “otra” burocracia, los sindicalistas que encima llaman a carnerear y la burocracia estatal que, silenciosa, es la que en definitiva te la manda a guardar con devaluaciones y paritarias truchas.
El diez pararon todos.


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