jueves, 10 de abril de 2014

Carlos "el Indio" Solari, otrora filósofo rocker patrio, no quiere pagar impuestos (son dos milloncitos de mangos más que, plinc, ¡caja!)

Hay una figura mítica y maléfica que acompaña a la cultura rock desde el momento de su aparición. Tiene la forma de un señor de traje, gordo, desagradable, con un grueso habano entre sus labios y siempre baboso y mano larga frente a las muchachas que se le acercan. Es el famoso bussiness man, el hombre de negocios que vio el filón y se lleno de plata parasitando el impulso creativo de los jóvenes e ingenuos artistas a quienes, por el contrario, lo único que les interesa es que su música se difunda y llege a muchos. Es una leyenda pero no por eso carente de verdad: hay una larga lista de representantes, managers, publicistas, productores, ejecutivos y dueños de grabadoras que se llevan la parte del león -a partir de contratos leoninos firmados con sangre que encadenan a los creadores de por vida, y les arrebatan hasta los cerechos de autor por sus composiciones- quitándo moneda a moneda de los bolsillos de millones de estudiantes secundarios y jóvenes en general.  No hay casi una estrella importante de la constelación rockera, de Steve Marriott a Kurt Cobain pasando por Tanguito, de los Beatles y Rolling Stones hasta Sumo pasando por Bruce Springsteen, que no haya padecido esta condena.

Tipos de cincuenta o sesenta que engordan sus cuentas bancarias esquilmando a los ingenuos mientras los adormecen con el cuento épico de la filosofía rocker.

Pues, los tiempos han pasado, o no tanto. La productora En Vivo SA, a cargo de Matías Peuscovich, solicitó a la Municipalidad de Gualeguaychú que se apruebe una exención a la ordenanza que establece el pago del 5 por cuento de las entradas por la realización del espectáculo que dará el Indio Solari y los Fundamentalistas del aire acondicionado en la ciudad este sábado 12 de abril. El Concejo Deliberante de la localidad avalará el pedido de la productora del cantante, para no tributar el 5 por ciento de las entradas por la realización del espectáculo. 
“No habría forma financiera ni operativa de igualar la publicidad que tendrá la ciudad y las veces que se replicará la palabra ‘Gualeguaychú'”, argumentaron desde la productora, y detallaron: “el alto impacto promocional que tendrá la ciudad durante un lapso prolongado de tiempo, entrando en los principales medios gráficos y audiovisuales, adicionándole la difusión en la web”. Mientras los legisladores y representantes de la oposición hicieron circular la denuncia subrayando que nadie contrató a los músicos para publicidad alguna, el Ejecutivo municipal envió el pedido al Concejo Deliberante, y desde el oficialismo ya se anticipó que votarán en forma afirmativa. El punto deberá ser resuelto este jueves en una sesión del Concejo. 

Cabe destacar que el Municipio y el gobierno provincial aportarán personal de las distintas áreas para la realización del espectáculo, como inspectores, agentes de tránsito, centenares de policías y los operativos especiales de Salud, es decir que van a poner plata que se debe sumar a la que se resignan a no cobrar. Se trata de una decisión curiosa, pue, si se tiene en cuenta que la mayor parte de las entradas ya se vendieron (a unos 350 pesos cada una) y, por otra parte, que en esa región patria, como en muchas otras, el gobierno local argumenta en las discusiones paritarias con docentes y estatales en general que "no hay plata" para acceder a una recomposición digna de los salarios.

Dicen que el gobernador kirchnerista Sergio Urribarri -que tiene aspiraciones de presidenciable- ni loco quiere dejar pasar la oportunidad de aparecer frente a miles de chicos y chicas como el gestor de esta heroica iniciativa de la cultura popular.

Son dos millones más que se enguyen el otrora ideólogo de la contracultura, Carlos "el Indio" Solari, y los productores que lo acompañan. En total sumarán unos cuarenta y cinco en esta ocasión, mango más o menos.

¿Moraleja? Tipos de cincuenta o sesenta que engordan sus cuentas bancarias esquilmando a los ingenuos mientras los adormecen con el cuento épico de la filosofía rocker.


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