miércoles, 10 de septiembre de 2014

Empleados del Hospital Durand denuncian y resisten el traslado del Banco Nacional de Datos Genéticos, y critican al ministro del área Lino Barañao

(Clarín. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sábado 6 de septiembre de 2014)- El Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) continúa en el ojo de la tormenta. Tras la restitución del nieto de Estela de Carlotto, la polémica por el traspaso de la prestigiosa institución que funciona en el Hospital Durand a la órbita del ministerio de Ciencia y Tecnología recrudeció. Las acusaciones y desmentidas entre los trabajadores del banco y el ministro del área Lino Barañao se multiplican.


Días atrás la directora, Belén Rodríguez Cardozo, denunció el “vaciamiento del BNDG, en beneficio de laboratorios privados interesados en la medicina privada”. Estaba acompañada por la senadora Norma Morandini (UNEN) y el legislador porteño Marcelo Ramal (Partido Obrero) sostenía que la Ley 26.548, sancionada en 2009 y trabada en la Justicia, favorece el negocio de los laboratorios privados porque obliga al BNDG a dedicarse exclusivamente a investigar la filiación en causas de lesa humanidad ocurridos entre 1976 y 1983, y no tratar los casos particulares. Días después, Barañao salió al cruce de los dichos de Cardozo y reclamó “la necesidad de actuar con celeridad”. “Estamos trabajando en mejorar el sistema de laboratorios genéticos del país, que cuenta con 22 sitios, la mayoría públicos, que ofrecen el mismo servicio que el BNDG”, señaló a Página/12.

Los trabajadores del Banco emitieron un duro comunicado para refutar a Barañao. “Quisiéramos saber ¿dónde están esos Laboratorios públicos que ofrecen el mismo servicio que el BNDG? ¿Qué norma los rige y los regula? ¿Qué equipamiento poseen y en qué lugar público funcionan? ¿Quién valida los resultados que se obtienen? ¿Cuál sería la semejanza con el BNDG? ¿Por qué la gente necesitada de una filiación recurre al Hospital Durand?”, se preguntaron.

También cuestionaron la afirmación de Barañao sobre la garantía de que la institución tiene garantizado espacio para su funcionamiento en un nuevo edificio, y su promesa de que pese al cambio no habrá despidos, y objetaron la idoneidad ética y moral de Mariana Herrera, quien se postuló al cargo de directora del Banco tras haber participado de la redacción de la nueva ley.


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