viernes, 15 de mayo de 2015

Carta a los padres y las madres de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, México. Entrevista a un sobreviviente

Queridas madres, queridos padres de Ayotzinapa:

Guardo vivo el recuerdo de aquel 10 de octubre del año pasado cuando, a demanda de ustedes, obtuvieron por fin la primera entrevista con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y el procurador general, Jesús Murillo Karam, en la Procuraduría General de la República, con la intermediación y la presencia de organismos y abogados defensores de derechos humanos. Iniciada la reunión hablaron ustedes todos, una tras otro, como padres y madres de los 43 estudiantes desaparecidos. Hablaron breve y claro, cinco minutos o menos cada una y cada uno.

Dijeron su dolor, su angustia, su reclamo por los hijos ausentes. Impasibles, los funcionarios escuchaban y a algunos de nosotros, simples testigos, mediadores o defensores de derechos, se nos anudaba la garganta y nos brillaba oscura la mirada. No sé cuál sombra pasaba entonces por el alma de esos funcionarios, pues también ellos tienen hijos y familias. Pero sus rostros permanecieron atentos e impasibles y sólo vi en sus ojos el secreto y la razón de Estado.

Guardo el recuerdo de una madre que, dirigiéndose al secretario de Gobernación, le dijo con calma y con mesura: “Señor, usted no sabe lo que estamos viviendo… Durante el día a mi esposo y a mí nos ocupa el trabajo en la casa o en el campo. Pero llega la noche, señor, y a la hora de la merienda el hijo está ausente y no sabemos nada de él y es entonces un dolor muy grande, señor, mucho dolor cuando llega la noche…”. No dijo más y después habló el padre y después los demás, una por uno y uno por una.

Hubo otras reuniones, hasta con el presidente Enrique Peña Nieto, sin que hubiera investigación verdadera. Los funcionarios fueron ganando tiempo y un día, contra los dictámenes y las opiniones de los expertos forenses y de los organismos de derechos humanos internacionales y nacionales y el reclamo masivo del pueblo mexicano, dieron por cerrado el caso, dijeron su excusa histórica, se lavaron las manos y el Presidente se fue a viajar por el mundo con cientos de invitados.

El Grupo Interdisciplinario de Expertos y Expertas Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Amnistía Internacional y otras organizaciones internacionales respondieron reiterando que se trata de un delito de desaparición forzada. Piden también que la investigación prosiga, se abran nuevas líneas y se den a conocer sus resultados.
No es posible ni creíble que al día de hoy, pasados siete meses, el gobierno federal y el gobernador con licencia de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, testigo privilegiado de aquellos días, no sepan la verdad completa sobre quiénes y por qué ordenaron y ejecutaron este crimen de Estado.

Indignado, el pueblo ha respondido con asambleas, marchas y manifestaciones que el pasado 20 de noviembre culminaron en innumerables plazas y calles del país y en el Zócalo de la ciudad de México. Esa movilización prosigue en estos días bajo múltiples formas y tamaños por todos los lugares. Está presente en cada una de las causas y motivos de lucha contra el agravio y el olvido: la tribu yaqui, los zapatistas, las feministas, los movimientos por los derechos humanos, los estudiantes, los trabajadores de todos los oficios, los migrantes, los pueblos y las colonias desprotegidos ante el despojo y el crimen, las autodefensas campesinas, una entera nación agraviada y en vilo. Por eso estamos hoy aquí, siete meses después, para exigir conforme a ley cumplimiento y respuesta del gobierno de la República.

Este pueblo no olvida ni olvidará el crimen de Ayotzinapa, así pasen los días y los años, vivan seguros de ello los jefes de este Estado. En el alma y la vida del pueblo mexicano esta tragedia seguirá presente, irreductible, dolorosa y viva. Y como rayo que no cesa proseguirá su grito: ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

Alfredo Gilly, profesor emérito de la Universidad Autónoma de México

“Es una guerra que están librando contra el pueblo mismo”. Entrevista

Debo decir que la Caravana 43 me hizo recordar la Caravana de la Esperanza (mayo 2013) con la que el sacerdote Alejandro Solalinde, junto a una comitiva de madres centroamericanas que buscaban a sus hijos desaparecidos en México, también visitaron varias ciudades estadounidenses buscando ayuda internacional. Esos migrantes en tránsito a los que los gobiernos y el sistema obligan a migrar y que desaparecen en territorio mexicano. En aquella ocasión fue tanta la apatía y sigue siendo cuando de migrantes indocumentados se trata. Quién iba a imaginar que apenas dos años después una Caravana 43 estaría en las mismas circunstancias. ¿En qué nos hemos convertido? 

La Caravana 43 arribó a Chicago. ¿Qué es la Caravana 43? Es una comitiva de padres de los alumnos desaparecidos en Iguala, Guerrero el 26 de septiembre de 2014. En la misma viajan alumnos de la Escuela Normal Rural San Isidro Burgos de Ayotzinapa, otrora famosa por ser la que vio egresar de docente al legendario Lucio Cabañas. Hoy en día es reconocida a nivel mundial por la desaparición forzada de 43 de sus alumnos y los asesinatos de otros.

Son 3 caravanas que están viajando a lo largo y ancho de Estados Unidos y que tienen como objetivo visitar 40 ciudades para denunciar con testimonio propio lo acontecido en Iguala. Tuve la oportunidad de entrevistar a Omar García, alumno sobreviviente, fue algo de pocos minutos debido a la agenda tan ajetreada y el programa a desarrollar.

Debo decir que es un joven al que los arrestos se le notan hasta en la forma de pararse. A usted, como lector, le pido que haga lo mínimo: comparta esta entrevista, que más personas se enteren y se unan a esta denuncia mundial. Los 43 también son nuestros hijos, hermanos, amigos, alumnos, al igual que todos esos desaparecidos, que todas las niñas, adolescentes y mujeres víctimas de los feminicidios en nuestros países.

"Crónicas de una inquilina", en la serie Encuentros, presentó a Omar García, alumno sobreviviente de la Escuela Normal Rural San Isidro Burgos de Ayotzinapa  Iguala, Guerrero, México. La entrevista la realizó Ilka Oliva Corado para La Haine.

-¿Cuál es el objetivo principal de esta Caravana 43 en Estados Unidos? 

-Informar, buscar solidaridad. Que se presione a las autoridades mexicanas, que no pueden abandonar el caso porque hay muchas irregularidades, quedan muchas preguntas. Muchas dudas sobre su versión oficial de que nuestros compañeros han sido calcinados, nosotros no lo admitimos por muchísimas razones.

-¿Qué les han dicho Amnistía Internacional y la Corte Interamericana de Derechos Humanos? 

-Con ellos tenemos contacto desde el principio, ellos han estado pendientes desde el primer día. Venimos a sensibilizar a la población, que entiendan que estos organismos deben tener garantías de trabajo libre. Acceso a todos los archivos de la investigación. Que no se les presione y se les ponga ningún tipo de barrera por parte del gobierno mexicano. Que se abran los expedientes a ellos para que al mismo tiempo emitan recomendaciones al gobierno mexicano sobre qué otras cosas tiene que investigar, aparte de lo que supuestamente ya ha investigado. Es por eso, además es un tema muy controversial e importante porque es uno de los primeros que se han difundido tanto a nivel mundial, y si no se resuelve un problema que ha sido difundido tanto entonces mucho menos se van a resolver los otros que no tienen difusión y que ahí están.

Hay miles de familias que han padecido lo mismo que nosotros, no estamos hablando de 43 sino de miles. Y todos ven con esperanza que si Ayotzinapa logra incidir o alterar un poco la cuestión legal de derecho internacional, los acuerdos que México tiene en materia de Derechos Humanos pero que no acata, pues si no lo logramos ahora el hecho se va a repetir y continuará como se ha visto en los últimos años.

-¿Qué organismos internacionales les han dado apoyo aquí en Estados Unidos?, hablo respecto a la Caravana.

-Ya se tuvo una reunión en Nueva York, de las primeras hace unas dos semanas (ellos están en Estados Unidos desde el 16 de marzo, terminan la gira el 24 de abril) con miembros de la Corte Interamericana, también con miembros de Naciones Unidas, de Amnistía Internacional. Sí hemos tenido muchas reuniones y diferentes acercamientos con representantes de coaliciones.

-¿Y qué han dicho, en qué van a incidir ellos? 

-En difundir, en ampliar el mensaje en sus comunidades, a la gente que todavía se muestra insensible e indiferente ante esta situación. Es que no es un problema cualquiera, no es un capricho de 43 padres que se aferran en no aceptar la muerte de sus hijos. Es que después de esto sigue un proceso de aplicación de la justicia. Y la aplicación de la justicia que nos ofrecen (el estado mexicano) es la de los dineros, un carpetazo, becas, pero siempre nos van a dejar con la incertidumbre de qué fue lo que realmente pasó. No, ese tipo de justicia no la admitimos, en México no hay ni siquiera una institución que se dedique a buscar a personas desaparecidas, es más ni se atreven a tipificar el delito como desaparición forzada, lo quieren reducir a un simple delito común, a un secuestro, a un asesinato y quieren echarle la culpa al narcotráfico. No, ahí hubo responsabilidad del Estado mexicano, aquí no hay más. El relator de las Naciones Unidas ha insistido muchas veces que en México se practica la tortura generalizada por parte de las fuerzas armadas hacia el pueblo y las organizaciones.

Ahorita está una guerra entre dimes y diretes del gobierno mexicano contra ese relator de las Naciones Unidas y él vuelve a decir sí hay desaparición forzada, sí hay tortura, y el gobierno mexicano dice no, no hay. Más de 200 organizaciones dicen que sí, menos el gobierno mexicano. Y si venimos a Estados Unidos es para decir que aquí hay varios tratados económicos y en materia de seguridad que tienen que ver con lo que pasa en México. Son las causas, el Plan Mérida, por ejemplo. Que envía armas y recursos al gobierno mexicano, ¿para qué?, ¿para qué quieren armas?, ¿para reprimir al pueblo? Es una guerra que están librando contra el pueblo mismo. Están mirando hacia dentro, no están mirando hacia fuera.

-Es cierto, y mirá, ¿cómo se han comportado los Consulados con la Caravana? 

-Imprudentes, insensibles, algunos han querido entablar diálogo pero realmente sabemos que no puede determinar nada un simple Consulado en una ciudad. Tampoco nos vamos a rebajar.

-¿Se han presentado ellos a las marchas? 

-No, a ninguna. Incluso en algunos no les han permitido a los padres estar ahí. Es una insensibilidad total han cerrado filas. Se plantan en la postura de que ya, ya están muertos, regrésense a su casa nada tienen que estar haciendo. Pero no se dan cuenta del proceso, lo demás, ¿cómo garantizar de que el hecho no se repita? Nosotros estamos a la voluntad de hacer lo que esté a nuestro alcance para evitar que se vuelva a repetir. El gobierno no está en esa postura.

-El Estado dice que fue el narcotráfico, Guerreros Unidos, pero ustedes están buscando que se investigue.

-El Estado no va a investigar al propio Estado. La Procuraduría General de la República no es una institución que pueda investigar al propio Estado. La Suprema Corte de Justicia se ha mantenido indiferente, igualmente no lo va a hacer, por eso necesitamos sean el Derecho Internacional, las leyes internacionales los que obliguen al gobierno mexicano a asumir su responsabilidad. A pagar los costos políticos que esto implique. No es eso nada más, a partir de ahí se tienen que crear nuevas instituciones. Nosotros como padres de familia, estudiantes, la gente que ha tenido víctimas de desaparición forzada son los que tienen que hacer una convocatoria para que una nueva institución surja; no con funcionarios del gobierno ni por dedazo de ellos. Tenemos que llamar a intelectuales, a gente que esté dispuesta a sacrificarse para buscar a los más de 30,000 desaparecidos.

-Los casos de feminicidios… Exacto, el caso de la Guardería ABC.

-Los migrantes también,  hay muchísimos problemas… Hace tres años vino Alejandro Solanlinde con la Caravana de la Esperanza, exponía el tema de los migrantes desaparecidos y la apatía de la sociedad mexicana. 

-¿Cómo has visto la respuesta del pueblo mexicano respecto a los 43? 

-La respuesta ha sido buena en gran medida. No solamente el pueblo mexicano, hay muchísima gente a nivel internacional que está sensible a la situación y al pendiente, de eso no nos quejamos. El problema es que a pesar de todo ese apoyo y esa difusión el gobierno mexicano sigue plantado y burlándose en la cara de los mexicanos. Utilizando helicópteros del Estado para uso personal. Una Casa hasta Blanca. Llenos de recursos.

-¿El apoyo de la Iglesia? 

-Mucho, muchos sectores de la iglesia han apoyado. Los más recalcitrantes y conservadores obviamente se han vuelto contra el movimiento y se han puesto del lado del gobierno, pero eso así es. En verdad hemos obtenido más apoyo del que cualquiera hubiera imaginado antes. De todos los sectores, nosotros no hemos hecho distinción, porque eso nos alcanza a todos. Con los únicos con los que no nos hemos juntado es con los partidos políticos. Ahí sí, no.

-¿Y López Obrador? 

-Bueno, queremos hechos no palabras ni promesas de campañas. Queremos que se actúe. Ante una situación así no se le puede creer a nadie. Si perdiste a un hijo, si perdiste a un compañero, si viste que el gobierno se los llevó y si conoces qué es el gobierno, qué instituciones forman el gobierno o el estado sabes que todos están inmiscuidos.

-¿Qué sigue después de la Caravana 43? 

-Esperamos encontrar a nuestros compañeros, nosotros no le ponemos meta a esto en tiempo, le ponemos meta en encuentro de nuestros compañeros. Tampoco queremos pasar años. Tampoco queremos que nos lleven trámite tras trámite, que es lo más sabe hace el gobierno. Queremos encontrarlos ya. Y vamos a hacer todo lo posible para encontrarlos. No nos vamos a detener. No vamos a dar ni un paso atrás.

-¿Algo que más que querrás agregar? 

-Simplemente decir la verdad. A pesar de todo el apoyo que hemos tenido también hay mucha gente indiferente y que empieza a repetir el discurso que tiene el gobierno. A decir: "no, pues ya, resígnense. Váyanse a su casa y dejen de andar exigiendo".

Bueno cabrones, ustedes qué son, son personas o qué son. En verdad, qué son, por qué repiten tan fácilmente, por qué no mastican la información, por lo menos antes de tragársela. Por qué no se ponen en los zapatos de una madre, de un padre de familia, ¡carajo! ¿Es que nunca han perdido un familiar? De causas naturales se siente bien cabrón y ahora sabiendo que te lo chingó el gobierno… ¡No mamen! Que entiendan eso, estamos enojados. Estamos dolidos. Y no se vale que anden diciendo que nosotros nos dedicamos a otra cosa.

Ahora pues juzgan el método, pues enséñennos de qué manera se hace. Acérquense y sugiérannos, en verdad nosotros lo que más queremos es que nos guíen, ya no sabemos qué hacer, hemos ido a todas partes, venimos a Estados Unidos, vamos a ir a Europa y a Sudamérica también, a buscar mejores formas de hacer las cosas. Porque lo que menos queremos es afectar a otros. No queremos que se vuelva a repetir, ni por ellos, ni por nosotros, ni por nadie. Nos tienen que entender la ética que tenemos, y no vayan a confundir la ética con mis malas palabras.


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