miércoles, 30 de marzo de 2011

Por la anulación del impuesto a las ganancias

El ministro de trabajo Carlos Tomada lo defiende en nombre del equlibrio fiscal. La ley 20628 regula el impuesto a la ganancias. Los trabajadores formamos parte de quienes son objeto de este impuesto; también los docentes (cuarta categoría). Si apelamos al sentido común, la ley es tan injusta como curiosa, puesto que quienes venden su fuerza de trabajo y obtienen a cambio un salario, no están percibiendo ninguna ganancia, sino que a la inversa, están acrecentando la de los capitalistas. Pero este es nuestro sentido común y no el del Estado capitalista, cuya voracidad arrasa con las necesidades elementales de los asalariados y cobra impuestos irrisorios a la clase patronal, incluso susidiándola, como es el caso de la patronal terrateniente bonaerense que paga un impuesto inmobiliario 80 veces menor al que corresponde, ya que la imposición se realiza a partir del valor fiscal de su propiedad y no del valor de mercado (ochenta veces mayor).

¿Cómo funciona este impuesto para los trabajadores?

Hay un monto salarial mínimo no imponible, aquellos trabajadores que tienen salarios por encima sufren un descuento despótico, ya que ni siquiera pueden realizar maniobras para evadirlo, como sí lo hacen los capitalistas, puesto que el Estado o la patronal privada ejercen el rol de agentes de retención. Sucede lo mismo con el IVA, cuyo pago al fisco por parte de las patronales es evadido, a pesar de que forma parte del precio de lo que compramos.
El mínimo no imponible se  fue modificando: en la actualidad un trabajador soltero que percibe un salario mayor a $ 4818 sufre el cobro del impuesto a las ganancias, y un trabajador casado y con dos hijos cuyo salario mensual es mayor a $ 6664, también es objeto de descuento. Siempre hacemos alusión al salario neto, es decir, una vez que a éste se le deducen los descuentos jubilatorios, por obra social y aportes sindicales. Se incluye en estas cifras los medios aguinaldos repartiodos en el transcurso del semestre. Si tenemos en cuenta que el costo de la canasta familiar asciende a $ 4500, podemos decir que es un impuesto contra la supervivencia de los trabajadores. Cabe recordar que un decreto de necesidad y urgencia de 1992 (decreto1076) incrementó en 200% el monto del impuesto a las ganancias para trabajadores públicos en relación de dependencia, pensiones y jubilaciones. Esta obra de Menem, no ha sido derogada por los Kirchner ni por ningún otro gobierno.


Como existe una gran parte de los docentes que trabaja dos cargos, y muchos de ellos con una antigüedad importante o bonificación por desfavorabilidad, crece notablemente el número de docentes afectados por descuentos. Las burocracias sindicales de Hugo Moyano y Hugo Yasky admiten esta agresión al salario, limitándose (por ahora) a pedir el aumento del mínimo no imponible. Todos los diarios publicaron dichos de Tomada quien enfatizó que esta cuestión está fuera de la agenda del gobierno, en la medida que con ese dinero se sostenía la Asignación Universal por Hijo (apenas $220) y la política jubilatoria (jubilaciones inferiores al 50 % del salario al momento del retiro). La bandera de Tomada: el equilibrio fiscal, opuesta a las necesidades de los trabajadores y a sus salarios, es propia del más crudo "neoliberalismo", que los Kirchner afirman enfrentar, y responde a los compromisos con el Club de París y el Fondo Monetario. La lucha salarial docente debe estar acompañada de de la supresión del impuesto al salario. Los fondos destinados a  la Asignación Universal por hijo, cuyo monto debe ser incrementado, debe surgir de un impuesto progresivo al capital.

Llamamos a todos los docentes a
imprimir el petitorio y hacerlo firmar escuela por escuela. Pueden remitirlo escaneado por mail o comunicarse con nosotros para sumarse a esta campaña.

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