viernes, 11 de marzo de 2011

Músicos Convocados se pronuncian y llaman a asamblea abierta

Por una organización unitaria de músicos, independiente del Estado y los empresarios.
Por un circuito estatal de música en vivo.
Martes 15 de marzo, 19.30 hs.
Yatay 334 (y Díaz Velez, Almagro, Ciudad de Buenos Aires)

Propuesta de declaración a discutir en la asamblea:

Es hora que los músicos vayamos por nuestros derechos

Músicos Convocados en asamblea hemos decidido constituir una organización que defienda nuestros derechos, y que sea independiente del estado y los empresarios.
Nuestro primer derecho es tocar en espacios con condiciones laborales dignas.
En declaraciones el Secretario de Cultura de la Nación, dio  cuenta de las ganancias que genera la industria de la cultura: “El PBI (Producto Bruto Interno) cultural, alcanzó el 3,5% del total nacional y anunciaron la creación del Mercado de Industrias Culturales Argentinas (MICA). Pero hay una contradicción evidente. Este boom industrial es inversamente proporcional a nuestra situación.
Nuestro sector no es una excepción a la situación de tercerización y precariedad laboral de gran parte de los trabajadores, con más del 50% de empleo en negro, contratos basura y salarios miserables, llevándose las cuantiosas ganancias de la industria del espectáculo y sumiéndonos en la superexplotación. Lo que está en juego son nuestros derechos laborales en uno de los negocios más florecientes de los últimos años: las industrias culturales.
La no inversión en la gestión pública tiene varios objetivos.
Uno es fomentar los subsidios y negocios de los empresarios de la cultura, y con ellos las ganancias de las industrias culturales privadas, dejando que ésta sea dirigida fundamentalmente a un sector social que tiene, todavía, poder adquisitivo.
El proyecto de privatizar la actividad artística es una gran expropiación del bien social que es la cultura. El achique de los recursos en cultura como en otros rubros, tiene como destino aumentar los fondos para promover los negocios privados.
Mientras el estado le entrega inmensos recursos a los empresarios, deja a los artistas las migajas de su presupuesto.
Los músicos somos expropiados de nuestra obra, con remuneraciones bajísimas, que ni siquiera se cobran en término.
Nos consideramos parte de la lucha común de los trabajadores  enfrentados  a este sistema de precarización laboral, tercerización y expropiación  de los que verdaderos creadores de la riqueza.
El “boom” del arte y la cultura, desarrollado junto al turismo y a los negocios inmobiliarios, tiene como contracara las pésimas condiciones en que trabajamos los artistas. Es el propio Estado, quien nos emplea con contratos basura o promueve una “auto gestión cultural” que conduce a la auto explotación del artista. Es una extorsión que se sostiene en base a la desocupación.
La “caja” estatal es también un factor poderoso de cooptación política por un lado, y de proscripción y listas negras para aquellos que no siguen la política oficialista.
El acceso pleno al arte resulta cada vez más difícil y más lejano para las personas, tanto para disfrutarlo como para crearlo; como si su carácter liberador y creativo fuese privilegio de quienes cuentan con excedente de tiempo y dinero. Nuestra realidad se desenvuelve cada día como un oficio casi imposible de llevar a cabo.
Músicos Convocados nos organizamos para darnos una herramienta de debate y acción que luche por nuestros derechos, contra el arte como mero objeto de mercado, y por la más absoluta libertad de creación.

-En nuestra organización la asamblea es soberana.
-Ningún miembro puede firmar acuerdo o resolución alguna sin previa consulta a la misma.
-Nuestra representatividad real siempre esta dada por nuestra capacidad de participación, convocatoria y movilización.

 
Por un circuito estatal de música en vivo

Luego de la masacre de Cromañón, un hecho que no fue fortuito y que puso al descubierto un sistema donde prevalece el lucro empresarial por encima de la seguridad de artistas y público, el circuito de música en vivo  ha sufrido una gran transformación. Se han clausurado boliches y centros culturales independientes por razones de “seguridad”. La mayoría de los lugares alternativos, muchos gratuitos, cuyo público es el de menor poder adquisitivo, han colapsado. Las nuevas exigencias para habilitar (algunas lógicas y otras ridículas) reclamaron una inversión que este sector no pudo afrontar. Un sector del  circuito comercial privado (el de más localidades) pudo reacomodarse trasladando al precio de las entradas los nuevos costos y beneficiándose con la consecuente concentración del negocio del espectáculo en un puñado de empresarios, mientras miles de artistas quedamos sin trabajo. El circuito de más de 500 espectadores funciona y da grandes ganancias.
Estos espacios alternativos son vitales para nuestra actividad pues son los que nos dan la posibilidad de generar nuevas propuestas y darlas a conocer. Pero esta posibilidad ha sido barrida por el principio empresarial (lógico para ellos), donde el rédito económico es el que manda. Con esta lógica, es una consecuencia directa entonces que desaparezcan aquellos espacios cuya “inversión” no da rentabilidad. Algunas salas se han aprovechado de nuestra necesidad para instalar un nuevo negocio: pagar para tocar, convirtiendo estos lugares en meras salas de alquiler sin ningún riesgo empresarial, donde los músicos debemos no sólo actuar sino armar la función (vender entradas, afichar, prensa, sonido, etc.), casi siempre a pérdida o salvando apenas los costos.
Lo que realmente ayudaría al desarrollo de nuestra actividad es la puesta en marcha de un circuito estatal con espacios de música en vivo, festivales y recitales en centros culturales, clubes, plazas públicas, anfiteatros y demás espacios estatales, bajo control y programación de los músicos y trabajadores de la música.
Queremos advertir, sin embargo, que el Estado, tanto de la Ciudad como nacional, lejos de fomentar estos espacios ha lanzado una política de vaciamiento y privatización de los mismos, cerrando espacios, arancelizándolos, alquilándolos o directamente privatizándolos. Prueba de esto son las leyes de Autarquía del Teatro Colón y de Mecenazgo en la Ciudad de Buenos Aires.
La puesta en marcha de un circuito con una fuerte inversión estatal donde el Estado reactive y  financie espacios culturales públicos (auditorios, anfiteatros, centros culturales, teatros, plazas etc.) para la música en vivo con una programación dirigida por nosotros mismos (los músicos) es nuestro reclamo.
La realización de este circuito posibilitaría el acceso a la música (tanto el disfrute como su realización) de un público que hoy la tiene tan vedada como nosotros para presentarla, así como el surgimiento y desarrollo de nuevas propuestas que ayudarían a fortalecer y diversificar el panorama actual.

-Por la creación de un Circuito Musical Público que active y desarrolle espacios culturales públicos (auditorios, anfiteatros, centros culturales, teatros, plazas etc.) para la música en vivo.
-Que el gobierno aporte dichos espacios, además del backline y/o infraestructura y difusión para cada evento, como así también el cachet de los artistas participantes, delegando la facultad de la programación a las organizaciones de músicos.
-Por el pleno desenvolvimiento de la actividad de los músicos en la vía pública, inmediata supresión de las cláusulas del Código Contravencional de la Ciudad de Buenos Aires que restringen y/o prohíben su pleno desenvolvimiento.

MÚSICOS CONVOCADOS
Adhieren:
MUR (Músicos Unidos por el Rock)
Músicos Experimentales
Lucharte Músicos


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