viernes, 15 de agosto de 2014

Estudiantes de la Universidad de Buenos Aires apoyan la lucha de los trabajadores de Lear y Donnelley tras los despidos (la protesta se realiza en el cruce de las porteñas avenidas Carlos Pellegrini, Corrientes y Diagonal Norte, en medio de un fuerte operativo policial)

(La Nación. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, viernes 15 de agosto de 2014)- Estudiantes de la Universidad de Buenos Aires (UBA) marchaban esta mañana en el centro porteño, en las inmediaciones del Obelisco, en apoyo a los trabajadores despedidos de la autopartista Lear y los de la la imprenta Donnelley luego de su sorpresivo cierre.
La protesta se realizaba bajo la consigna "familias en la calle, nunca más" en el cruce de las avenidas Carlos Pellegrini, Corrientes y Diagonal Norte, mano al norte, y generaba complicaciones y demoras en el tránsito en plena hora pico.
En el lugar, la Policía Federal montó un fuerte operativo de seguridad para evitar incidentes y contener la situación.
Mediante un comunicado, el presidente del Centro de Estudiantes de la facultad de Ciencias Sociales, Nicolás Vigarelli, indicó que "las empresas norteamericanas facturaron millones de dólares y quieren descargar un ajuste contra los trabajadores".
Por su parte, Jennifer Wainberg, titular del Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras, sostuvo que no pueden "permitir que los yanquis vengan a saquearnos con estas multinacionales, mientras a los trabajadores que quieren volver a trabajar los reprime la Gendarmería de (el secretario de Seguridad, Sergio) Berni y la Bonaerense de (el gobernador Daniel) Scioli, llegando al extremo de la detención el viernes pasado de Victoria Moyano, nieta recuperada".
La planta de la autopartista Lear volverá a operar el próximo martes, luego de dos semanas del cierre de sus puertas para descomprimir un conflicto gremial que ya lleva dos meses por el despido de unos 60 de trabajadores. En ese contexto, la empresa exigió "garantías" al Gobierno.
En tanto, el conflicto suscitado por el cierre de la filial argentina de la imprenta Donnelley, que anteayer pidió la quiebra, escaló hasta niveles impensados cuando el gobierno nacional acusó a la imprenta de haber adoptado una decisión "política", el gobernador bonaerense culpó a los gremios "más radicalizados" de agravar la situación en las disputas gremiales y la cámara que agrupa a las industrias gráficas debió ratificar que el sector no está en crisis.

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