viernes, 12 de octubre de 2012

El fin de Erasmus Mundi


Hace un cuarto de siglo atrás las becas Erasmus eran uno de las joyas que mostraba la corona del Plan Bologna, el programa de integración de las más grandes y mejores universidades de una Europa integrada que abría sus alas de crecimiento hacia el siglo veintiuno. Gracias a ella, miles de estudiantes pudieron realizar una estancia de estudios en alguna casa de altos estudios, conocer nuevas culturas, métodos de aprendizaje e idiomas. Se trataba de uno de las muestras más briosas de que este mundo globalizado en el que vivimos ingresaba en un nivel civilizatorio superior.


El Plan Bologna y las becas Erasmus constituían, por entonces, un modelo a alcanzar por las universidades de otros sitios del planeta, principalmente la América latina.
Ahora, se acaba de anunciar en Bruselas que los fondos del Erasmus se han agotado y difícilmente alcancen mínimamente su caudal anterior. Situación similar de estancamiento y descomposición vive el Plan Bologna, que se ha convertido en sinónimo de ajuste, achicamiento, despidos de docentes y aulas superpobladas. Como el conjunto infinito de recortes que está sufriendo la educación en el viejo continente, los hasta ayer nomás testimonios de civilización se transforman brutalmente en las pruebas de la barbarie capitalista.


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