lunes, 27 de diciembre de 2010

Sinécdoque Nueva York, de Charlie Kaufman

Antes fueron sus aclamadas aventuras como guionista en ¿Querés ser John Malkovich?, El ladrón de orquídeas, Eterno resplandor de una mente sin recuerdos y algunas otras. Ahora a Charlie Kaufman le llegó la hora de sumar la dirección a su habilidad para la escritura cinematográfica; el resultado se llama Sinécdoque Nueva York.
Especie de fábula oscura y pesimista, ambiciosa y ampulosa, sobre la existencia, la inevitable descomposición paulatina del cuerpo y la muerte de los hombres. Sobre un arte inútil -el teatro, en este caso- que busca capturar algún brillo de esa vida rápida y evanescente y sólo logra confundir la representación en los lados del espejo. Ocurre que hay tanto para representar…, y todo tiene tanto valor o tan poco.
Philip Seymour Hoffman es Caden Cotard y el título del filme pone en escena un juego de palabras con Schenectady, Nueva York, allí donde la historia se inicia con el chorro de agua que arranca la canilla y le parte la cabeza al pobre hombre, y la figura retórica mediante el cual se identifica y desplaza la parte al todo o el todo por una parte, y que en este caso alude al juego de la representación dramática donde la ciudad estadounidense es “reconstruida” en la propia casa (y alma y carne y hueso) del creador que busca recrear lo imposible.


La película sólo fue exhibida en el Festival de Cannes en el 2008 y en estos días se distribuirá comercialmente.
En un cierto momento la mujer de la limpieza pide “audicionar” para el papel del director y explica para lograrlo: “Yo lo comprendo… Caden es un hombre que ya está muerto, él vive en un mundo partido entre el delirio y el fracaso, y el tiempo está concentrado, confundido cronológicamente. Hasta hace muy poco él intentó muy valientemente encontrarle un sentido a su situación, pero ahora e ha convertido en piedra…” La interpretación vale para el conjunto y bien podría estar tirándole a los espectadores una soga hermenéutica, o tal vez no. Fragmentos, recuerdos borrosos, pensamientos y sueños, la búsqueda imprecisa y fallida de algún tipo de ordenamiento. “¿Dónde están todos?”


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