jueves, 9 de diciembre de 2010

El asaltante, de Pablo Frendik

El asaltante es la primera película que escribió y dirigió Pablo Frendik. Se conoció en el 2007. Filmada con cámara en mano, pegada a la nuca del personaje que anda de acá para allá, en tiempo real y sin abrir mucho el cuadro, narra las andanzas Alberto Williams/Carlos Schultz, tales los pseudónimos inventados por el ladrón en cuestión (interpretado por Arturo Goetz). En algunos medios se mencionó el filme como parte de una “nuevo ola” (otras más) del cine argentino, en otros se ironizó acerca de su parecido con el vertiginoso arranque de Roseta y otras obras de los hermanos Dardenne. En fin, todo puede ser.


Ahora, cuando, después de los asaltos a los dos colegios privados que se llevan la mayor parte de la historia, sobre el cierre nos enteramos (y perdón por contarles el final) que el malviviente se desempeña en una escuela primaria pública, y la memoria permite componer la antítesis de los grandes espacios, las escaleras y los patios de los privados versus el espacio chiquito y abarrotado de escolares de la pública, la fábula se convierte en poco más que un chiste reparador. La película se derrite en limitado ejercicio.
No vimos la otra de Frendik, La sangre brota. Otro día les contamos.

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