sábado, 25 de diciembre de 2010

Los 5000 dedos del doctor T, de Roy Rowland

Dentro del arte en general y del cine en particular hay ya una tradición o género definido que podríamos llamar el “infantil-surrealismo”, o sea esas historias que se alimentan de un relato contado para los más chicos aunque lo van retorciendo y extrañando lo suficiente como para convertirlo, un poco en otra cosa. La recta puede ser trazada entre los puntos que ofrecen La noche del cazador de Charles Laughton y las varias de Tim Burton.


Enm el medio hay otras, muchas, de suerte y mérito variado. Como ésta de 1952 la extraña Los 5000 dedos del doctor T, que tuvo como director a Roy Rowland, y a los actores Peter Lind Hayes y Mary Healy en los papeles principales. En el centro de la historia, como no podía ser de otra manera, está el niño Bart, su padre muerto y la tortura de las lecciones de piano a las que, por su “bien”, es sometido diariamente. Su maestro es el terrible Doctor Terwilliker: y entre lección y recreo llega finalmente la pesadilla psicodélica.
Rápida, divertida, con el filo algo mellado por el tiempo.


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