lunes, 13 de abril de 2020

El consejo de la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) a las universidades de reprogramar calendarios académicos y la resolución de la Universidad de Buenos Aires (UBA) de retomar las clases presenciales en junio, muestran, muy agudamente, el impasse en el que ha entrado todo el sistema educativo, y en particular el universitario, en medio de esta crisis


Luego de casi 20 días de machacar con la virtualización, en algunos casos forzosa, ha quedado en evidencia las limitaciones enormes de esta modalidad, atento a que la mayor parte de los estudiantes universitarios no cuenta con las condiciones materiales para sostener este tipo de cursado. El resultado previsible es el del aumento de la ya alarmante deserción estudiantil, como lo hemos puesto en evidencia en la posición de nuestra federación presentada el 1 de abril.

Tampoco todos los docentes cuentan con las condiciones vitales que les permitan sostener esta modalidad: desde la provisión de los elementos tecnológicos, servicios de internet, capacitación o experiencia previa, dedicaciones pertinentes para asumir la tarea (la inmensa mayoría son docentes simples, semi o precarizados), condiciones habitacionales, etc. Por otro lado, las licencias necesarias para el cuidado de niños pequeños y ancianos en las condiciones de la cuarentena general plantean el nombramiento de suplentes para todos aquellos docentes que necesiten tomarlas, suplencias que deben ser pagas, por supuesto.

Los 20 días de cuarentena han puesto en evidencia, también, toda la precariedad social y sanitaria que vive nuestro país, como consecuencia de décadas de saqueo y pago de la deuda externa. Lo sucedido con los jubilados, el viernes último, es una señal de alerta de todas las contradicciones que estamos atravesando en este momento, mientras un sector del empresariado presiona y actúa para levantar la cuarentena y millones de trabajadores hacen lo que pueden para sobrevivir en este cuadro caótico. De igual manera lo es la lucha de los trabajadores de la salud, que están expuestos de un modo crítico en la primera línea de lucha contra el virus y que, incluso ante amenazas de despidos, han manifestado su descontento.

Los 20 días de virtualización y de preparativos para la virtualización, han puesto en evidencia, no solo las limitaciones que tiene todo este proceso, sino también que esta virtualización forma parte de entramados tecnológicos/comunicacionales/económicos que buscan lucrar con la emergencia educativa en la que en estos momentos están más de 3000 millones de jóvenes en todo el mundo: desde Zoom a Microsoft, desde Google a Facebook, el avance de estas empresas sobre la educación ha sido sigiloso y profundo, y hasta cierto punto naturalizado por todos. Los MOOC (Masive Open Online Course) de las Universidades “de primera línea internacionales” deben alertarnos también sobre la siempre temida robotización de los procesos de enseñanza aprendizaje.

Crisis del COVID en Tucumán

Desde comienzos de marzo, desde ADIUNT hemos venido planteando a la UNT medidas para enfrentar esta crisis, que en el caso tucumano suma la preocupación por el Dengue. La llegada del COVID19 a Argentina nos alertó gravemente porque sabíamos lo que estaba viviendo Europa y había vivido Asia. El gobierno nacional, en un primer momento, minimizó la situación e incluso llamó a mantener las clases. Luego cambió de posición. La UNT (Universidad Nacional de Tucumán) se plegó a esta medida aunque en un primer momento con un llamado erróneo a los docentes y nodocentes a concurrir a sus trabajos. Desde la conducción de ADIUNT nos opusimos y planteamos un programa de acción. Finalmente, gran parte de los reclamos que habíamos formulado públicamente fueron tomados por la UNT entre el lunes 16 y el martes 17, forzando la decisión de suspender toda la actividad académica. El inicio de la cuarentena general, a fines de esa semana, dio inicio a un nuevo capítulo.

Si bien la cuarentena por sí misma sólo apunta a evitar el colapso del sistema sanitario, el cumplimiento masivo de las medidas de aislamiento por parte de la mayor parte del pueblo argentino es una señal de la enorme conciencia del peligro que vivimos, más si tenemos en cuenta que esta cuarentena se hace a pesar de las ya gravísimas condiciones de vida populares: casi 40% de hogares por debajo de la línea de pobreza. Los aumentos desmedidos de precios en algunos rubros, incluido el costo de energía, el desabastecimiento relativo en otros, los despidos y rebajas salariales y el conjunto de las presiones empresarias para quebrar la cuarentena en ramas no esenciales, han llevado al gobierno a analizar la necesidad del levantamiento de la cuarentena para despúes del 13 de abril. Si bien este levantamiento que se anuncia será parcial, se darán en el marco del pico de los contagios.

Entrevistado por La Gaceta el miércoles 1 de abril, un integrante del comité de especialistas de consulta del presidente, el infectólogo Omar Sued, señaló que la cuarentena debe levantarse porque la gente se muere de hambre y que si fuéramos un país rico se podría mantener dos o tres meses más. Esta sinceridad, sin embargo, no se corresponde con la actitud del gobierno, que ha privilegiado el pago de la deuda externa, incluso en esta crisis, decenas de miles de millones de pesos que podrían haber sido destinados al sistema sanitario y la contención real del hambre.

Sued también señaló que en el campo educativo, el levantamiento de la cuarentena llevaría más tiempo, incluso varios meses, atento a que no se puede amontonar a los estudiantes: 20 alumnos por aula, máximo, sugirió para la próxima etapa en la que COVID19 circulará masivamente. Esto implicaría prácticamente duplicar la cantidad de docentes y establecimientos, algo totalmente imposible en el cuadro de las restricciones presupuestarias que impone el FMI y el pago de la deuda.
Así las cosas, la Comisión Directiva y el Cuerpo de Delgados deben resolver la posición oficial de nuestra asociación y adoptar las medidas pertinentes. Hemos solicitado al CIN y a la UNT la constitución inmediata de la Comisión Paritaria, para discutir todos estos temas y en particular, la defensa de los derechos laborales de los docentes, que en algunos casos se están viendo afectados por los cambios de modalidad y las presiones.

La reprogramación de los calendarios, incluidos los exámenes que algunas facultades piensan tomar, debe ser inscripta en una política de adecuación de los cursados presenciales (para cuando la situación lo amerite) en las nuevas condiciones del virus. Esto requiere un aumento extraordinario del presupuesto educativo, la designación de nuevos docentes y la ampliación de las dedicaciones.

Planteamos la necesidad de que el servicio de internet sea gratuito para cuestiones educativas y la ampliación efectiva de la cobertura a todas las zonas, tanto para docentes como para estudiantes, la provisión de elementos tecnológicos para poder aprovechar en la etapa preparatoria, en avanzar en la elaboración de materiales y lecturas. Todos los contenidos que sean dados de modo virtual, deben ser recuperados posteriormente, para evitar que miles de alumnos los pierdan o que se imponga la fragmentación de conocimientos. Pero nuestra principal preocupación está puesta en que se tomen todas las medidas sanitarias necesarias para impedir la propagación de los contagios y para que mejore, sustancialmente, el sistema de salud pública de nuestro país.

En ese marco, en la reunión del lunes también vamos a considerar la situación de ASUNT, nuestra obra social, atento a los diversos reclamos y planteos que los afiliados nos han acercado en el cuadro de la atención en cuarentena.

Otro tema a considerar será la situación salarial en la que nos encontramos, atento a que aún no se ha pagado la diferencia salarial del mes de marzo y a que los costos de vida están subiendo exponencialmente.

Compañeras, compañeros, estamos convocados a un debate sin precedentes y que requiere todo nuestro compromiso y capacidad. Los invitamos a consultar y a intercambiar con los colegas de todas nuestras escuelas y facultades, para enriquecer nuestra posición.

Saludo fraternos,

Diego Toscano y Nadia Plaza,
Secretario General y Secretaria Adjunta de ADIUNT (Asociación de Docentes e Investigadores de la Universidad Nacional de Tucumán)


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