domingo, 5 de marzo de 2017

FUA versus FUBA: la respuesta del presidente de la Federación Universitaria de Buenos Aires en apoyo a los docentes en huelga

La presidenta de la FUA (Federación Universitaria Argentina), Josefina Mendoza, militante de la oficialista Franja Morada, dio a conocer una carta abierta dirigida a Roberto Baradel, secretario general de Suteba (Sindicato Unificado de los Trabajadores de la Educación de la provincia de Buenos Aires), en la que se manifiesta contra el paro docente. Allí le pregunta al gremialista si "frente a una discusión salarial que todavía no termina, ¿le parece prudente o adecuado decidir una huelga?". De manera insólita, la presidenta de un sindicato estudiantil le reprocha a los docentes que lleven adelante una medida de lucha sindical. 

Julián Asiner, presidente de la FUBA (Federación Universitaria de Buenos Aires), respondió al texto de Mendoza con definiciones tajantes. A continuación, reproducimos el texto completo de su réplica.

Por qué #YoApoyoALosDocentes

Mi respuesta, como presidente de la FUBA, a la carta de la presidenta de la FUA

Mi nombre es Julián Asiner, nací en la ciudad de Buenos Aires, y también como Josefina vengo de una familia que estudió y se formó en la escuela y en la universidad pública. En mi caso, mis padres y mi hermana se recibieron en la facultad de Medicina de la UBA, y yo lo hice en la facultad de Ciencias Sociales. A diferencia de Josefina, que milita en Franja Morada -hoy integrada a la coalición Cambiemos- yo lo hago en la Unión de Juventudes por el Socialismo, la juventud del Partido Obrero que integra el Frente de Izquierda.

Debo decir que mi opinión está en las antípodas de la de Josefina, y puedo afirmar, por mi propia experiencia, que su ataque público a la lucha docente no representa a la mayoría de los estudiantes de este país. Su carta reproduce los clichés que todos los gobiernos utilizan a la hora de hambrear a los docentes -"si luchan van a perjudicar a los chicos". Josefina, que quiere deslegitimar la lucha docente asociándola a una campaña electoral del kirchnerismo, no se detiene a pensar que esos argumentos son exactamente los mismos que utilizaba, hasta hace pocos meses, la ex presidenta Cristina Kirchner a la hora de defender, ella también, los salarios de hambre para los docentes durante su gobierno.

En efecto, la degradación de la educación pública es un proceso que viene desde lejos. Pero no es, como deja entrever Josefina, culpa de los docentes. Al revés, ellos son, junto a los estudiantes, los primeros perjudicados, porque sufren esa degradación a través de jornadas extenuantes, flexibilización laboral y condiciones de trabajo ultra-precarias (colapso edilicio, falta de materiales, etc.). Con su esfuerzo cotidiano, los docentes son los únicos que le ponen un freno a una degradación que es consecuencia de una política consciente del Estado, que apunta a favorecer el negocio de la educación a partir del retroceso de la pública y los subsidios millonarios a la privada. En la aplicación de esa política, debe admitir Josefina, kirchneristas y macristas marchan de la mano, el propio ministro Bullrich lo reconoció al elogiar la ley educativa del kirchnerismo.

La presidenta de la FUA apunta a Roberto Baradel por una razón muy sencilla. Sabe que la desprestigiada burocracia sindical kirchnerista es el punto más débil del movimiento docente. Los docentes son los más conscientes de este problema, y por eso votaron conducciones de izquierda, clasistas, que van desde los SUTEBA de La Matanza y La Plata hasta la conducción de AGD-UBA (Asociación Gremial Docente de la Universidad de Buenos Aires) y la Conadu Histórica (docentes universitarios), pasando por la propia provincia de Santa Cruz, donde el encarnizamiento de Alicia Kirchner contra los trabajadores de la educación bate todos los récords.

Como presidente de la FUBA -que hace ya 15 años fue recuperada de otra burocracia, en este caso estudiantil, la de la corrupta Franja Morada- rechazo la carta de la presidenta de la FUA. La Junta Representativa de nuestra Federación, que se reunirá en estas horas, convocará a todos los estudiantes del país a organizar asambleas en sus facultades y colegios para debatir la crisis que afecta a la educación y soldar un lazo de unidad con nuestros docentes en lucha. El primer paso para comenzar a revertir la degradación educativa es acceder al reclamo de un salario inicial de 15 mil pesos para todos los docentes del país (véase que, después de años de miseria salarial, la exigencia es más que modesta: apenas apunta a cubrir la "canasta de pobreza").

El gobierno de las cuentas en Panamá y el Correo Argentino no tiene autoridad para negarle este reclamo elemental a los docentes. Para frenar el retroceso de la educación es necesario dar vuelta atrás con años de leyes privatistas y volver a nacionalizar el sistema educativo. Necesitamos una educación laica, científica y gratuita en todos los niveles, con acceso irrestricto y un presupuesto acorde. Y esa responsabilidad le cabe al Estado nacional. Mal que le pese a los trolls macristas y sus aliados en la FUA, en esta lucha docentes y estudiantes vamos a estar unidos.

Julián Asiner, presidente de la FUBA

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, jueves 1 de marzo de 2017


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