sábado, 11 de julio de 2015

El boletín

Y finalmente llegaban con ademán de importancia no menor a la salutación de una fiesta patria o las reverencias de fin de año. Toda una costumbre argentina que definía el futuro del propietario que asomaba en el encabezado; no un porvenir abstracto y lejano sino bien concreto e inmediato. Como cuando un chico le pedía a sus papás que le compraran un juguete o algo que supusiera un gasto importante para la economía familiar, y la respuesta parca pero amistosa, casi un desafío, rezaba a la hora de la cena: “Vamos a ver cuando venga el boletín...”.

En cartón amarillo, rosa viejo o azul apagado (la escuela no suele permitirse estridencias), en un rectángulo de trece o quince por veinte, plegado, llegaban los boletines con las calificaciones, el resumen de lo actuado en clase durante un período que fue variando con los cambios pedagógicos; alternativamente reseñó uno o dos, o cuatro o tres meses, sin que las variaciones se entendieran mucho o importaran en el fondo.

Siempre con la misma prolijidad democrática que, a simple vista, no permitía distinguir a aristócratas de plebeyos, o sea a quienes sobresalían de aquellos que estaban en el horno. Salvo cuando asomaba la costumbre malsana de alguna secretaría que porfiaba en resaltar los aplazos con rojo.

Las faltas mucho no contaban, porque se iban contabilizando en una entrega diferenciada; tampoco la disciplina, porque las amonestaciones se informaban mediante el famoso “parte” que zumababa rumbo a la notificación y firma de los progenitores en el momento de acecido el descalabro, y cuando ya no hubo amonestaciones era segura la convocatoria de los adultos cuando las metidas de pata se multiplicaban o dejaban una huella demasiado grande.

En este 2015 y según el calendario, entre el 6 y el 16 de junio los padres deben recibir los resultados del primer tramo del año escolar, aunque es habitual una demora de una o dos semanas. Y empezaron a llegar, a las escuelas de La Plata y otras zonas del Gran Buenos Aires pero como todavía no están listos los boletines oficiales golpearon la puerta de las casas en la forma de una hoja A4 cualunque donde se detallan los resultados académicos de los estudiantes. ¡Como si fuera lo mismo...!


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