martes, 22 de septiembre de 2015

“Caso Niembro”: el Ministerio de Educación porteño también debe dar explicaciones

Un nuevo escándalo envuelve a la actual gestión del PRO en nuestra ciudad. El gobierno porteño ha realizado contrataciones millonarias de manera irregular, sin licitación, y para la adquisición de servicios de dudosa utilidad. Se trata, como es público, de los negocios entre la actual gestión y “La Usina Producciones”, empresa de la que se desconoce siquiera su existencia real y que es propiedad de quien fuera hasta hace días candidato a diputado del PRO bonaerense, Fernando Niembro. Esta empresa ligada al gobierno se vio favorecida con más de un centenar de contrataciones por $23.000.000 en rubros diversos, como encuestas, sondeos, publicidad, etc. Los contratantes son la Jefatura de Gobierno porteña, pero también los ministerios de Espacio Público, de Desarrollo Social, de Modernización, de Salud y nuestra patronal: el Ministerio de Educación.

Así, la gestión que nos habla de transparencia reafirma un modo de gobernar: se ubica de ambos lados del mostrador, repartiendo dineros públicos como funcionarios y recibiéndolos como empresarios. El mismo Ministerio de Educación que promueve la separación de su cargo arbitrariamente a docentes, como nuestras compañeras Elsa y Alejandra del JIC nº 2 de Flores, es la que ha entregado $300.000 a la empresa fantasma de uno de sus candidatos a diputados mediante diez contratos (“Niembro consiguió contratos con el ministerio de Educación porteño por más de 300 mil pesos”, TELAM, 4 de septiembre de 2015). El mismo Ministerio de Modernización porteño que precariza a trabajadores del estado y trata de impedir que elijamos delegados democráticamente, otorgó decenas de contrataciones a esta empresa de publicidad que, a todas luces, se presenta como una herramienta para desviar fondos. Evidentemente, el marketing es muy importante para esta gestión. Pero esto, también, tiene sus límites.

La educación privada: un “caso Niembro” a diario

La política de subsidios sin control alguno a empresarios es un signo de esta gestión. Pero el bloque del PRO no es el único que la sostiene. Para poner un ejemplo, los subsidios a la enseñanza privada en CABA recibieron a finales de agosto una partida presupuestaria “extra” votada por la Legislatura porteña. Así se destinó a las escuelas particulares, empresas educativas y confesiones religiosas la friolera de $ 450.000.000 sobre lo ya aportado. Es decir, que durante 2015, la enseñanza privada recibirá subsidios por casi 3.300 millones de pesos, algo más de $18 millones por día de clases. Esta entrega, contracara de la falta de recursos en las abarrotadas y deterioradas escuelas públicas, ha sido votada por el PRO, pero también por los bloques del Frente para la Victoria y ECO (“Macri engordó su billetera”, Página 12, 28 de agosto de 2015). Es decir, que así como se han repartido escandalosamente y sin licitación más de $23 millones a la empresa del socio político del PRO, Fernando Niembro, cabe denunciar también la entrega de una cifra similar en el rubro educativo, que se consuma casi a diario, y que asimismo se concreta de manera discrecional. Este verdadero vaciamiento es y ha sido sistemáticamente denunciado por Ademys. Sobre este punto, también, exigimos se investigue. Los fondos públicos que faltan en nuestras escuelas son girados impunemente al sector privado cada jornada de clases. Esta política de subsidiar con la pobreza de la escuela pública a las empresas educativas debe finalizar.

La culpa no es del chancho (solamente)

La exposición mediática de los inexplicables contratos del ex candidato Fernando Niembro ha provocado su renuncia a la primera candidatura legislativa bonaerense. Cabe preguntarse qué destino correrán sus contratantes, aquellos que avalaron con su firma la erogación injustificada de fondos públicos: los que le dieron de comer. ¿Actuará de oficio la Procuración porteña, órgano de disciplina de nuestra ciudad para sus empleados? ¿Separarán del cargo a ministros y miembros del ejecutivo que estamparon su firma en esos vergonzosos contratos, como separaron de sus puestos en tiempo récord a las maestras del JIC 2 del 12º? El ministro de Educación porteño, responsable de la contratación de esta empresa en su cartera por una cifra equivalente a 35 sueldos de maestro de grado, ¿no considera oportuno dar un paso al costado, como hizo el periodista deportivo?

Los docentes esperamos esas explicaciones. Esas que nos niegan cada vez que planteamos alguno de los muchos problemas estructurales de nuestro sistema educativo, problemas ocasionados por las políticas de vaciamiento que emanan desde los despachos de los funcionarios. Y, como es nuestra costumbre cada vez que esas respuestas no llegan, continuaremos movilizándonos para exigirlas.

Ademys (Asociación Docente de Enseñanza Media y Superior)

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sábado  19 de septiembre de 2015


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