jueves, 22 de noviembre de 2012

¿Por qué se cerró una hulmilde escuelita en Tucumán?



En el llamado Lote Bermejo, en el norte de la Argentina, en la provincia de Tucumán, funcionaba una escuela para los hijos de los trabajadores azucareros que acaba de ser cerrada. ¿Por qué? Se trata de una  medida impulsada por el ingenio Ledesma como represalia y advertencia por si se les ocurre encolumnarse para exigir que don Carlos Blaquier vaya a la cárcel.
El apriete en Ledesma para amedrentar y sofocar los ánimos de justicia de los zafreros pasa por la amenaza de despidos. La empresa ha incorporado nueva tecnología y suprimió en consecuencia el trabajo de miles de obreros temporales; claro, no se les ocurrió la posibilidad de reducir la jornada laboral. Es así que ahora, en el Lote Bermejo, no se utilizan “estacionales”; con ellos desapareció el colegio. Para el año que viene se espera lo mismo para el Lote Libertad.
El contexto es la acción del juez Fernando Poviña, quien ha procesado a Carlos Blaquier y al ex administrador general de Ledesma, Alberto Lemos, por “privación ilegítima de la libertad agravada” por los sucesos de la última dictadura militar en Libertador General San Martín. El procesamiento involucra dos causas: la primera, por el secuestro de tres dirigentes (entre ellos el ex intendente de Libertador, Luis Aredez); el segundo, por las 26 personas fueron secuestradas en la llamada “Noche del Apagón”, entre el 20 y el 27 de julio de 1976.
Es el primer procesamiento en el nivel nacional que establece la responsabilidad de un sector civil por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura militar. De inmediato, se disparó un amplio operativo político-empresarial por la impunidad, sólo así se explica que, aunque procesados a partir de pruebas infinitas,  sigan en libertad.
El contraataque de los Ledesma alcanza a todos los medios de la zona, que presentan a Blaquier como una suerte de “preso político”, se despliega en medio del silencio cómplice de los políticos y dirigentes nacionales, provinciales y municipales de los partidos políticos tradicionales. Parece que todos recuerdan con temor el poema que Blaquier le dedicó a la presidenta y la conocida foto en que el gran patrón posa sonriente junto al ministro Julio De Vido y Cristina Fernández de Kirchner mientras anunciaban el crecimiento imparable de la industria vernácula, su capacidad de desarrollo y de exportación, biocombustibles con subsidio estatal mediante.. Porque los Blaquier, vale recordarlo, son la quintaesencia de la burguesía nacional.
Por todo eso, la pequeña escuela para los hijos de los trabajadores azucareros del Lote Bermejo dejó de existir.



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