miércoles, 21 de marzo de 2012

Sobre el ausentismo docente

Las ausencias de los docentes a las aulas de las escuelas primarias y medias de la Argentina son una realidad difícil de medir en su exacta proporción pero, sobre todo, un mito. Se trata de una leyenda que en el discurso de apertura del año parlamentario la presidenta Cristina Fernández de Kirchner intentó aprovechar para cargar contra los huelguistas del mismo modo lo han hecho en el pasado muchos dirigentes, de las dictaduras y las democracias, incluso aquellos que, hoy en la oposición, se lamentan hipócritamente de los dichos de la primera mandataria mientras en sus provincias y localidades en realidad le imitan las palabras y los hechos (como ocurre con el gobernador “socialista” de Santa Fe, para dar un solo ejemplo). Unos y otros se igualan a la hora de cargar contra los trabajadores, sobre todo cuando éstos salen a la huelga y reniegan de los ajustes que, sean bautizados de un modo u otro, siempre perjudican el bolsillo de los más.
Pero el mito machaca: “tienen tres meses de vacaciones…”, “laburan cuatro horas, ¿de qué se quejan?”, “cobran antigüedad y ganan mejor que el resto”, “faltan dos por tres, y por eso, además de las huelgas, los padres terminan llevando a sus hijos a las privadas…”. En fin.
Está por demás claro el uso y abuso que del mito intenta el gobierno nacional y los provinciales. Más allá de esa certidumbre que, hoy por hoy es necesario colocar en el primer plano, el problema existe y los propios trabajadores docentes tienen que hacerse cargo de él y encararlo para impedir, precisamente, que el poder lo convierta en una leyenda negra.
En los diarios de hoy se reproduce un estudio sobre la cuestión que, entre otros organismos “prestigiosos”, capitaneó la Universidad de Buenos Aires y se resumen los números y algunas de las conclusiones resultantes, que involucran además las “faltas” de los estudiantes. Se reproducen también algunas de las estimaciones que sobre esta problemática realizan los gremialistas. Vale la pena leerlas, e ir afilando el lápiz y las ideas.


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