(Por Andrés Figueroa
Cornejo. Rebelión, Barcelona, viernes
9 de septiembre de 2016)- El movimiento estudiantil de la Universidad jesuita
Alberto Hurtado (UAH) ha permanecido en el ojo del huracán de los medios
masivos de comunicación dominantes. El objetivo: criminalizar, satanizar y
aniquilarlo premeditadamente. El reciente 3 de septiembre, la Confederación de
Estudiantes de Chile (CONFECH), máxima agrupación del sector en el país, se
reunió en la sede de la de la UAH para brindar su respaldo a las y los jóvenes
perseguidos y sancionados.

El Presidente de la
Federación de Estudiantes de la UAH, Gustavo Orellana Acuña, señala que “Los
grupos que controlan la U son el Partido Demócrata Cristiano, la alta jerarquía
de la congregación católica de la Compañía de Jesús, una fracción del Partido
Socialista. Y la gente que representa esos grupos tiene en común provenir del
ex Movimiento de Acción Popular Unitario (Mapu), un partido de izquierda en sus
orígenes y que devino en un grupo de interés asociado al poder, al lobby
profesional y a la inteligencia política (en términos de represión y control
social). Por eso la dirección tiene tanto apoyo de la actual ministra de
Educación, Adriana Delpiano, también ex Mapu”.
Y añade que “el
movimiento estudiantil en la UAH comenzó a formarse con seriedad el 2010,
cuando se terminó el ciclo de federaciones impuestas por la dirección de la
entidad con los partidos políticos de la Concertación (hoy Nueva Mayoría).
Desde entonces las y los estudiantes logramos construir un petitorio histórico
y por el cual seguimos luchando hasta hoy”.
-¿Qué
demandas considera?
“Son tres puntos
básicos. Terminar con el subcontrato y la tercerización de los servicios de
aseo y guardias privados de seguridad. No para que dejen de existir esos
servicios, sino que para que sean un cuerpo de trabajadores/as de la propia institución.
Por otra parte, la democratización de la UAH y un gobierno triestamental
(académicos, trabajadores, estudiantes) con voz y voto. Acá no existe ninguna
instancia en la que podamos participar en las decisiones sobre la vida
universitaria. Y por último, un financiamiento adecuado y la gratuidad
universal. Al respecto, es preciso recordar que la UAH se define por su rol
público, pero en la realidad las carreras, en promedio, cobran alrededor de 3
millones de pesos al año (USD4.470).”
-La
UAH tiene 18 años de vida. ¿Cuándo comenzaron a ser castigados por la
autoridad?
“El 2010 fue expulsada
la primera Federación de estudiantes democráticamente elegida. El argumento que
usó la dirección fue que se les habían ‘perdido los papeles del crédito
universitario’ de los miembros de la Federación. Como se trataba de estudiantes
empobrecidos, fueron inmediatamente expulsados por incapacidad de pago del
arancel.
Posteriormente, hubo una
serie de sumarios (procesos punitivos jurídicos internos) en contra de
dirigentes estudiantiles que se destacaban por ser organizadores del
movimiento. El 2012 se produjo la primera toma de la UAH, donde también se
realizó el primer ingreso de las Fuerzas Especiales de Carabineros (policía
militar chilena) a las dependencias de la universidad.
El movimiento
estudiantil, al igual que en todo el país, cobró mayor masividad, hasta que,
desde las bases, llegamos nosotros a la Federación. Nuestro objetivo hasta hoy
es recuperar la Federación para las y los estudiantes porque los dirigentes
anteriores fueron siempre funcionales a los intereses de la dirección de la
UAH, de los gobiernos nacionales de turno y del Estado. Luego de muchas
dificultades interpuestas por las autoridades de la institución, logramos ganar
la Federación en noviembre de 2015. A la semana de asumir el máximo organismo
democrático estudiantil de la universidad, ya la dirección había sumariado a
nuestro jefe de campaña. Hasta el momento en que llegamos a la Federación, la
autoridad universitaria había sumariado a 8 estudiantes. Mientras tanto,
rápidamente los estudiantes volvieron a la política universitaria, volvieron a
llenarse las asambleas, los consejos de Federación volvieron a estar al servicio
de las carreras. Ello comenzó a incomodar a la dirección.”
-¿Y
cómo se expresa el malestar de los dueños de la UAH?
“Con más sumarios en
contra de los estudiantes. A nuestro propio jefe de campaña se le hicieron tres
sumarios consecutivos justo en días de exámenes. De ese modo, como no
fructificaron los cargos falsos que le imputaron, entonces se le expulsó por
razones académicas. En enero de 2016, temporada de vacaciones, fueron
sumariados 8 jóvenes más, de los cuales 7 quedaron en situación de ‘condicionales’.
Ahora bien, la política de los sumarios se basa en castigar a los estudiantes
que solidarizan con los estudiantes sumariados anteriormente. Es el absurdo
completo.”
-¿Qué
pasó con el rector Fernando Montes (S.J.)?
“Fernando Montes estuvo
18 años de rector y en su gestión se registró la mayor cantidad de sumarios en
contra de estudiantes de educación superior a nivel de país desde el retorno de
los gobiernos civiles. Después de Montes, en marzo de 2016, asumió la rectoría
el decano eterno de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Eduardo Silva
(S.J.). Su historial está marcado por la deslegitimación frente a los
trabajadores. Sin embargo, a su investidura asistió incluso la presidenta
Michelle Bachelet, dándole un respaldo gubernamental incondicional.”
-Entre el 9 de junio a
principios de agosto de 2016 ustedes realizaron una movilización general…
“Siempre tras el
petitorio histórico que levantamos. En el proceso de movilización se efectuó
una toma y la autoridad desplegó toda su represión sobre nosotros. Una de las
estrategias de criminalización en nuestra contra consiste en responsabilizarnos
de supuestos daños sufridos por la UAH durante la toma. Para eso la dirección
empleó montajes (armados) fotográficos muy pobres. También utilizó la amenaza
de calificarnos académicamente con la nota mínima para intentar obligarnos a
volver a clases sin ninguna demanda estudiantil cumplida, ni diálogo, ni
negociación. Alrededor de un 25% del estudiantado fue castigado con las peores
evaluaciones por seguir movilizado. La reprobación de una cantidad de
asignaturas determinadas es causal de eliminación de la institución. En ese
rango hoy existen 1.158 estudiantes, quienes quedaron en calidad de
‘condicionales’, mientras que, por lo mismo, fueron expulsados inmediata y
formalmente 264 jóvenes (el 30 de agosto de 2016). Para las expulsiones primó
un criterio político, independientemente de la excelencia académica de los
estudiantes. El argumento fue la condición de representantes estudiantiles y su
compromiso con las demandas del movimiento. Asimismo, el día de un plebiscito
del movimiento estudiantil y durante una segunda toma de las dependencias
universitarias, según un listado de las Fuerzas Especiales de Carabineros, se
‘individualizó’ a un grupo de 25 estudiantes a quienes se les acusó de los
supuestos daños de la primera toma (!).”
-¿Y
existen pruebas para semejante acusación?
“Ninguna. De los 25
jóvenes, tres fueron notificados de su expulsión y los otros 22 de la
suspensión de un año (dos semestres), lo que, en los hechos, significa la
expulsión porque se pierden las becas y la continuidad de los estudios. En
general, de los casi 290 estudiantes sancionados en total, la inmensa mayoría
somos jóvenes pobres. No podemos estudiar sin becas.”
-El
último día de agosto ustedes ingresaron a rectoría con un petitorio…
“En efecto. El rector
Silva hasta ese momento, sólo había sostenido una reunión con la Federación
estudiantil donde se limitó a reiterar sus negativas al diálogo. El ingreso a
rectoría contaba con solicitudes bien sencillas: consensuar un nuevo reglamento
de convivencia universitaria y formularlo triestamentalmente; consensuar un
protocolo de movilización para evitar sanciones y represalias; y la
reincorporación inmediata de los casi 290 estudiantes sancionados. El rector
Silva, una vez más, se negó a todo y nos dijo que los tribunales de la UAH son
autónomos, toda vez que sus miembros son designados por el propio secretario
general de la institución, el demócrata-cristiano José Miguel Burmeister.”
-¿Cuáles
son los poderes de José Miguel Burmeister?
“Todos. Es el nexo
entre los grandes empresarios que forman el Consejo Superior de la universidad
con la dirección. De hecho, Burmeister sesiona como secretario general en ambas
instancias, cuestión que ni el rector puede hacer.”
-¿Quiénes
son los ‘personajes’ más relevantes en el consejo superior?
“Eugenio Tironi (cabeza
de un importante grupo económico del país); Andrea Vial (productora ejecutiva
de Televisión Nacional de Chile); un miembro del grupo económico Saieh
vinculado a la propiedad de bancos; el responsable provincial de la Compañía de
Jesús, Cristian del Campo.”
-Ustedes
caracterizan a la coyuntura de la UAH como situada en una crisis institucional…
“Con las represalias y
sumarios, tres carreras ni siquiera tendrán egresados este año. Más de mil estudiantes
no podrán seguir estudiando porque ya no tienen becas. Hay profesores que se
han ido por cuenta propia y otros que han sido echados por apoyar la
movilización. ¿No es una verdadera crisis institucionalidad que una universidad
jesuita, la congregación del Papa; una entidad educativa que se dice sin fines
de lucro y de carácter público, y que sostiene un relato progresista, humanista
y de servicio a la comunidad, deje a su suerte a tantos jóvenes empobrecidos?
Estamos hablando de una institución que sí recibe aportes del Estado para que
estudiantes empobrecidos puedan estudiar. A estas alturas, aquí ya se perdió
cualquier criterio académico y humano. Sólo prima la política de reprimir al
movimiento estudiantil. La ministra de Educación, Adriana Delpiano públicamente
apoyó al rector y sus medidas en nuestra contra. O sea, la crisis adquirió un
carácter de Estado.”
-El
miércoles 31 de agosto pasado, otra vez irrumpieron las Fuerzas Especiales de
Carabineros a la universidad…
“A punta de golpes,
lumazos, gases antimotines, dejando más de seis estudiantes lesionados de
gravedad, y a una trabajadora migrante y subcontratada que además está
embarazada, la que fue trasladada de urgencia a la Posta Central de Santiago.
No contentos con ello, nos montaron sumarios a 25 dirigentes estudiantiles,
entre ellos a tres de los cuatro miembros de la Federación. Ya habíamos sido
sancionados antes de los acontecimientos descritos. El objetivo de las
autoridades es claro: desfederar y destruir la organización estudiantil. A otro
estudiante y a mí se nos procesó penalmente por ‘maltrato de obra de
carabineros’, sin más pruebas que la declaración de un carabinero. Quedamos en
la comisaría con orden de arraigo y firma mensual. El tribunal determinó 90
días de investigación. Carabineros actuó indiscriminadamente, agrediendo a
varios periodistas.”
-Esta
política represiva y criminalizadora, ¿sólo cae sobre ustedes?
“En absoluto. Ya van 20
estudiantes expulsados en la Universidad Diego Portales; 30 en la Universidad
Cardenal Silva Henríquez; y otras y otros tantos en la Universidad Católica de
Valparaíso y de Temuco, y en Universidad Viña del Mar. A ello se suma la
política de desfinanciar a otras Federaciones estudiantiles de estudios
superiores. En la Universidad de Magallanes la ministra de Educación llegó a
destituir a la rectora Roxana Pey por manifestar públicamente su disconformidad
con el incumplimiento de la gratuidad de la enseñanza proveniente del gobierno
central.”
-Frente
a esta política de Estado que reprime ‘ejemplarmente’ toda disidencia, y que,
en tanto régimen político en crisis por la corrupción abierta refrendada en
todas las encuestas a la población, ¿qué piensan hacer?
“Ante el autoritarismo,
la corrupción, la represión, la ausencia de diálogo y democracia, sólo nos
queda un camino: generar más organización y apelar solidariamente a un
movimiento amplio de defensa de nuestros derechos. Y no abandonaremos la
movilización. No lograrán que se naturalice la violencia del Estado en contra
de las y los jóvenes que luchan por una causa justa.”