Mientras intentan mostrar como “aumento” lo que apenas tapa una parte de la pérdida acumulada, el Ejecutivo oculta que los montos anunciados se componen de sumas en negro, adicionales no remunerativos y fondos que no se incorporan al salario, que no cuentan para la carrera ni alcanzan a las y los jubilados. Tampoco reconocen que el “mínimo garantizado” profundiza el achatamiento de la escala y desconoce la antigüedad.
El Gobierno pretende instalar que la docencia santafesina estaría entre los salarios más altos del país, pero los datos reales muestran lo contrario. Esta situación se agrava con la continuidad del aportes solidario, el pago tardío a jubilados, la ausencia de una política de actualización automática y la falta de resolución de traslados, titularizaciones y concursos, derechos conquistados que el propio Gobierno sigue demorando.
Reafirmamos que no hay calidad educativa posible con salarios de pobreza, con sumas no remunerativas, con disciplinamiento laboral y con un discurso oficial que intenta negar la realidad de miles de trabajadoras y trabajadores de la educación.
La docencia santafesina ya habló con contundencia, con participación masiva en cada asamblea y con un mandato democrático y colectivo.
La docencia ya decidió y este 2 de marzo vamos a dar una clase de dignidad en las calles. Porque la dignidad no se declama: se ejerce. Y en Santa Fe la defendemos luchando.

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