lunes, 28 de septiembre de 2026

"El presupuesto presentado por el gobierno plantea una reducción de los fondos para las universidades en el 2027, por lo tanto, un nuevo ataque al bolsillo de sus trabajadores. Tenemos que arrancar este año la aplicación de la ley"

Luego de la fallida paritaria del 17 de septiembre, donde el gobierno ofreció nuevamente el 3% a cobrarse con el salario de septiembre, el frente de gremios universitarios, integrado por todas las federaciones docentes y no docentes, convocó al paro nacional del 18 y el 22 de septiembre. A su vez, publicaron un comunicado en el que plantean: “23 días de protesta en todo el país” en el que no se detalla ninguna acción.

En paralelo a esta decisión, comenzó a circular un “plan de lucha” propio de la UBA (Universidad de Buenos Aires) firmado por todos los sindicatos y claramente orientado desde el rectorado. La AGD no fue invitada a participar en ninguna reunión de coordinación, en la que hubiéramos planteado nuestra necesidad de articularnos con la lucha del conjunto de las universidades nacionales pero desarrollando un plan sistemático que organice y fortalezca nuestro reclamo.

En el comunicado publicado afirman que harán 23 días de paro. Un título demasiado rimbombante para la acción que se propone, pues estos sindicatos no llaman a 23 días de paro conjunto sino un paro de 24 horas dividido entre las sedes de la UBA. Un día para cada sede, un paro de 24 horas en cuotas. A su vez, la mayoría de los firmantes ni siquiera llamaron al paro nacional del 18 y el 22. Para que se entienda, la mayoría de estos sindicatos de base (en UBA) se desligan del plan de lucha nacional, incluso por fuera de lo que definen las federaciones a las cuales pertenecen,  volviendo a sembrar confusión en el conjunto de los trabajadores universitarios.

Como si fuera poco, también al cerrar la semana, FATUN –federación nacional de trabajadores no docentes– publica su ¿Plan de lucha? consistente en “Paros regionales”. Se agrupan por día algunas asociaciones de base de FATUN para realizar un paro. Por ejemplo, el miércoles 23 pararon Patagonia Austral, Lanús, Jujuy y La Pampa. Nadie tiene claro qué región representa este agrupamiento. 

Mientras tanto, Conadu sigue con una “Consulta Nacional” que termina esta semana y definiría la ¿continuidad? de las medidas.

El viernes 18/09 se reunió el Plenario de secretarias de Conadu Histórica, nuestra federación, donde tampoco se votó nada y pocas asociaciones de base tenían mandato. Las definiciones quedaron para un nuevo plenario de secretarias generales el 26/09. 

Es decir, lo único por el momento que unifica al frente sindical universitario y al CIN es la marcha del 15 de octubre a la que, desde ya, promovemos para que sea una instancia masiva como las cuatro anteriores. Pero lo más importante es ¿cómo llegamos a esa marcha?. 

Por otro lado, el envío del Instructivo de liquidación para los salarios de septiembre tiene incorporado el 3% ya definido por el gobierno nacional, pero nada de aumento en la garantía salarial. Esto último significa que quienes cobran esa garantía no verán aumentos en su salario respecto del mes anterior. 

¿En qué está la causa presentada en la Justicia?

La novedad de esta semana es el fallo del juez Cormick que intima al gobierno a cumplir de manera integral la cautelar, con fecha límite del 30 de septiembre. Una nueva conquista de quienes ponemos el cuerpo en la organización y la lucha por el financiamiento, los salarios y las becas estudiantiles. 

Por eso,  el jueves 1, primer día luego de la intimación de la Justicia, la Mesa Ejecutiva y el Plenario de Secretarias Generales de AGD UBA, convocan a las 11 hs. a una acción de conjunto en la zona de facultades de Plaza Houssay. A esto se sumarán las medidas que surjan del plenario de Conadu Histórica el sábado.

Desde AGD UBA denunciamos que la desorganización del plan de lucha tiene consecuencias claras: el hastío de los compañeros, cuya voluntad de lucha se expresa una y otra vez cuando las medidas son en unidad, y, más de fondo, que el Poder Ejecutivo tenga oxígeno y siga dilatando la aplicación de una ley que, hace casi un año, el Gobierno de Milei incumple.

Claramente, como es nuestra posición histórica, nos sumamos a las medidas de fuerza nacionales o locales. Sin embargo, volvemos a decir que este camino desarticula, desacopla y desorganiza la lucha, mientras quienes estamos en las aulas, los institutos, los laboratorios, es decir, desde las bases insistimos en un plan de lucha real y en unidad.

A 338 días de incumplimiento, y ya cerca de la última etapa de la actividad anual académica, no hay tiempo para más dilaciones. El presupuesto presentado por el gobierno plantea una reducción de los fondos para las universidades en el 2027, por lo tanto, un nuevo ataque al bolsillo de sus trabajadores. Tenemos que arrancar este año la aplicación de la ley. 

Desde AGD UBA (Asociación Gremial Docente de la Universidad de Buenos Aires) insistimos: plan de lucha para y hasta lograrlo, y trabajar para que el 15 de octubre nuevamente desborden las calles de todo el país en la quinta Marcha Federal Universitaria.


domingo, 27 de septiembre de 2026

La cara oculta de la ciencia: el incontrolado poder de las grandes editoriales científicas

 

(...) Modelo de negocio y dimensión económica

Empezaremos haciendo un pequeño spoiler: los investigadores no solo no cobran por publicar sus trabajos, sino que, en muchos casos, tienen que pagar, y no poco, por hacerlo. De hecho, el negocio editorial científico es muy rentable. Cada año se publican algo más de tres millones de artículos científicos en el mundo, en unas 40.000 revistas, que suponen un negocio para las editoriales de decenas de miles de millones de dólares. La paradoja puede resultar sorprendente para quienes no están familiarizados con el mundo académico: cuando un escritor publica una novela, un ensayo o un libro de divulgación, lo habitual es que la editorial pague al autor por su obra, normalmente mediante un porcentaje de las ventas. En cambio, en la publicación científica, suele ocurrir justo lo contrario, es el investigador, a través de los fondos de sus proyectos de investigación, o de su institución, quien acaba pagando a las editoriales por publicar. ¿Cómo se ha llegado a este modelo? ¿Por qué las grandes editoriales científicas se han convertido en uno de los negocios más rentables del ámbito del conocimiento? Para responder a estas preguntas es necesario adentrarse en la compleja economía de la publicación científica moderna.

Detrás de cada publicación científica existe una compleja cadena de procesos, actores y flujos económicos, donde las editoriales científicas desempeñan un papel central. Su actividad consiste en gestionar la publicación y el acceso a los resultados de la investigación, lo que incluye la recepción de los manuscritos, la coordinación de la revisión por pares (peer review), la edición y preparación de los textos para su publicación, y el mantenimiento de las plataformas digitales que permiten consultar, distribuir y archivar los contenidos. Aunque la distribución impresa aún existe en algunos casos, la mayor parte de la actividad se desarrolla actualmente en entornos digitales.

Tradicionalmente, el negocio consistía en cobrar suscripciones a bibliotecas, universidades y centros de investigación para que sus investigadores pudieran acceder a las revistas y sus contenidos. Sin embargo, en las últimas décadas ha cobrado fuerza el modelo de publicación de acceso abierto (open access), en el que los autores o sus financiadores pagan una tarifa de publicación denominada APC (article processing charge), para que el artículo quede disponible gratuitamente para cualquier lector a través de internet. Esto ha provocado un cambio importante en el modelo de negocio. Antes, quienes financiaban el acceso al conocimiento eran fundamentalmente las instituciones suscriptoras; ahora, en el modelo basado en APC, son los propios autores o sus financiadores quienes pagan por publicar. El nuevo modelo introduce así un incentivo para aumentar el número de publicaciones: cuantos más artículos se publican, mayores son los ingresos de las editoriales y, para los investigadores, aumentan también las posibilidades de progresar profesionalmente.

Se estima que el precio de una APC en muchas de las grandes editoriales científicas se sitúa, de media, en torno a los 3.000 dólares por artículo, aunque las diferencias entre revistas son muy importantes y en determinados casos pueden superar los 10.000 dólares. Estas cantidades resultan especialmente llamativas cuando se tiene en cuenta quién realiza buena parte del trabajo que hay detrás de cada publicación científica. Los manuscritos de los artículos científicos son redactados por los propios investigadores, que, además han generado los datos y resultados que posteriormente serán publicados. Antes de su publicación, los trabajos pasan por el proceso de peer review, en el que otros especialistas del mismo campo, independientes de la editorial, examinan críticamente la calidad del trabajo, la solidez metodológica, la relevancia de sus resultados y su reproducibilidad. Este proceso constituye uno de los pilares fundamentales del sistema científico. Sin embargo, en la gran mayoría de casos, los autores no solo deben pagar por publicar sus trabajos, sino que los investigadores que participan en su revisión tampoco reciben una compensación económica directa de las editoriales.

El negocio editorial constituye una industria que mueve miles de millones de dólares al año. (...)

Leer el artículo completo de Julio Rozas y Daniel Raventós aquí.


viernes, 25 de septiembre de 2026

La Escuela Especial número 3 no está sola: ¡basta de amenazas!

Desde la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Educación (UTE) expresamos nuestro más enérgico repudio a las amenazas de muerte recibidas por integrantes de la comunidad educativa de la Escuela de Educación Especial N.º 3.

No podemos naturalizarlo, minimizarlo ni permitir que las trabajadoras y los trabajadores concurran a la escuela bajo amenazas que ponen en riesgo su integridad, la de los estudiantes y la de toda la comunidad educativa.

No hay ninguna diferencia, conflicto o reclamo que justifique una amenaza de muerte. La violencia no puede convertirse en una forma de resolver los conflictos dentro de la escuela pública.

Pero también queremos decir algo más: no es casual que estas situaciones ocurran en un contexto social donde desde los propios gobiernos se despliegan políticas que profundizan la violencia, el ajuste, la crueldad y el desprecio hacia quienes sostienen todos los días la defensa de los derechos.

El Estado tiene la responsabilidad de generar herramientas de intervención y de cuidado que garanticen condiciones dignas y seguras para trabajar, estudiar, enseñar y aprender.

Exigimos también que se adopten las medidas institucionales correspondientes frente a las familias involucradas y que se garantice el resguardo de las trabajadoras y los trabajadores de la Escuela Especial N.º 3, de sus estudiantes y de toda la comunidad educativa.

No vamos a dejar solas a las trabajadoras y los trabajadores.

Frente a cualquier amenaza, unidad y organización y comunidad educativa organizada.

La Escuela Especial N.º 3 no está sola.

¡BASTA DE AMENAZAS!
¡BASTA DE VIOLENCIA!
¡EN DEFENSA DE LA ESCUELA PÚBLICA Y DE SUS TRABAJADORAS Y TRABAJADORES!


miércoles, 23 de septiembre de 2026

La bronca hay que ponerla en las calles


Seguro tenés bronca por tu salario, por el BA Aprende, por las licencias, por la reforma del Estatuto. Tenés bronca contra el facho de Jorge Macri, que reprime hasta a los vendedores de paltas y desaloja a nuestros estudiantes de sus casas.

Tenés bronca contra Milei y sus cómplices, que votan la reforma laboral, la Ley de Glaciares y la baja de la edad de punibilidad y priva de su libertad a quienes lucharon junto a nosotros como es el caso de Eneas y Milton.

Y estamos seguros de que esa bronca la expresaste el 6 de agosto en las calles, contra la ley de extranjerización de las tierras que logró tirar abajo dos capítulos enteros y dejó en claro que no vamos a permitir que quemen y vendan nuestro territorio.

¿Y cómo no tener bronca cuando Milei habla de “la jodita de los pañuelitos verdes”? ¿Cómo no tener bronca por la pobreza de nuestros chicos, por la falta de salud y vivienda, por los ataques a la ESI y a la educación y salud pública?

Seguro también tengas bronca con la CGT, con la CTA y con la conducción celeste de CTERA y UTE que son conducidas por sectores del peronismo y que son cómplices de Milei.

Porque querés que los sindicatos hagan algo. Porque no querés que se queden en sus cómodos sillones, en las oficinas del sindicato o de los ministerios, mientras los gobiernos avanzan de la mano contra nuestros derechos.

Por eso te proponemos algo concreto: que expresemos esta bronca juntos.

Que hagas lío en tu propio sindicato. Que pidas que UTE se movilice y convoque. Que no dejemos que la conducción se quede de brazos cruzados una vez más.

Por eso marchamos todos juntos de Congreso a Plaza de Mayo con carteles que expresen todo lo que nos genera mucha bronca.

Es una convocatoria nacional. Recorre todo el país.

Porque si tenemos bronca, hay que ponerla en las calles.

Porque a este gobierno lo vamos a derrotar solo si estamos en las calles y con la huelga general. No hay futuro si no peleamos y nos organizamos hoy.

ADEMYS (Asociación Docente de Enseñanza Media y Superior)