Es una buena noticia para las infancias pampeanas. Y es también el resultado de muchos años de trabajo de las maestras y los maestros del Nivel Inicial, que sostienen todos los días los jardines de la provincia.
Para UTELPa, la educación en la primera infancia es un derecho. El jardín no es un lugar donde “se cuida” a los chicos mientras las familias trabajan. Es un espacio con identidad propia, donde se enseña con intención y donde el juego es contenido, no pasatiempo.
En la sala de 3 se amplía el lenguaje, se escuchan cuentos y canciones, se pinta, se explora, se aprende a compartir y a convivir con otros y otras. Para muchas niñas y niños es la primera salida del núcleo familiar. Y es, sobre todo, un lugar donde todos acceden a lo mismo, sin importar el barrio o la situación económica de su familia. La sala de tres será también el lugar en el que se sienten las bases para la lectoescritura, conocimiento que funda derechos. Por eso decimos que la sala de 3 achica desigualdades desde el comienzo.
Entendemos la obligatoriedad como una obligación del Estado, no como una carga para las familias. Que la sala de 3 sea obligatoria quiere decir que en cada localidad de La Pampa tiene que haber una vacante pública, gratuita y de calidad para cada niña y cada niño de esa edad. En las ciudades y también en los pueblos más chicos y en las zonas rurales.
Para que esta ley sea real hacen falta:
Espacios físicos adecuados: salas amplias y luminosas, baños con cambiador adaptados a la edad, patios seguros, mobiliario y materiales pensados para niñas y niños de 3 años.
Cargos docentes: creación de los cargos de maestras y maestros de sala, de preceptoría exclusiva para salas de 3 y de auxiliares necesarios para que cada grupo tenga la atención que corresponde.
Grupos con cantidad razonable de chicos: a esta edad, el trabajo pedagógico necesita grupos pequeños y acompañamiento cercano.
Desde UTELPa (Unión de los Trabajadores de la Educación de la provincia de La Pampa) vamos a acompañar la implementación de la ley y vamos a estar atentas y atentos a que se cumpla en cada jardín de la provincia. Pedimos que las trabajadoras y los trabajadores de la educación participemos en la planificación, porque somos quienes conocemos cada sala, cada edificio y cada comunidad.
La ley ya está. Ahora hay que hacerla realidad.






