Hace años, esta comunidad, con convicción pedagógica, realiza allí el acto de promesa de lealtad a la Constitución Nacional, reafirmando su carácter fundante de la República y su defensa inquebrantable de los derechos del pueblo. Es un acto de resistencia frente a la dictadura cívico-eclesiástica, empresarial y militar que devastó los valores democráticos, imponiendo el terrorismo de Estado.
Es claro que el subsecretario no solo traiciona su deber como funcionario público —la Subsecretaría debe liderar políticas de derechos humanos, coordinar con la sociedad civil y sostener la memoria histórica—, sino que, alineado con su gobierno, busca cercenar las pedagogías de la memoria. Su inacción es un acto de negacionismo calculado.
¡No lo vamos a permitir! En las escuelas, más que nunca, levantaremos las banderas de Memoria, Verdad y Justicia. Exigimos una respuesta inmediata de este funcionario. Los sitios de memoria no se negocian ni se privatizan: son del pueblo.
¡Basta de este estado de excepción! ¡Nunca más Milei y sus cómplices civiles y empresariales de la dictadura!
