jueves, 15 de diciembre de 2016

Para los docentes privados porteños ni siquiera hay bono

En una muestra más de insensibilidad e ilegalidad, el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta ha decidido dar un bono sin establecer, como lo vienen reclamando los gremios docentes, una  recomposición salarial de carácter permanente, bonificable, remunerativa y escalafonaria.

A esta decisión inconsulta y unilateral, se suma un tema inédito; a saber: dejar fuera del cobro del bono a los docentes de escuelas  de gestión privada. Con el falaz argumento que el bono es sólo para los empleados del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, han decidido no remitir los aportes correspondientes a las escuelas de gestión privada para que paguen el monto en cuestión a los docentes que trabajan en los mismos en cargos u horas cátedras que cuentan con aporte estatal.

Esta medida es claramente violatoria del principio de equiparación salarial previsto en la Ley Nacional Nº 13.047, como al derecho a un salario digno prescripto por la Ley de Educación Nacional Nº 26.206 en sus artículos 64 y 67, inc. h).

Ante ello, exigimos al gobierno porteño remitir los fondos correspondientes y establecer los mecanismos pertinentes para garantizar que el monto sea percibido por la totalidad de los docentes de escuelas de gestión privada, posea o no aporte estatal su entidad empleadora.

Unión de los Trabajadores de la Educación (UTE-Ctera)


miércoles, 14 de diciembre de 2016

Todo el apoyo a las trabajadoras que sufren y han denunciado acoso laboral y sexual en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT)

El pasado mes de octubre un grupo de trabajadoras de la Secretaría de Asuntos Estudiantiles de la UNT denunciaron haber sufrido acoso laboral y sexual en dicha área, responsabilizando por estos hechos al Secretario de Asuntos Estudiantiles Sergio Aragón.

Queremos manifestar todo nuestro apoyo a las trabajadoras que sufren y han denunciado acoso y violencia de género. Somos parte del enorme movimiento que se puso de pie en nuestro país, que lucha y se moviliza masivamente contra la opresión de la mujer y la violencia de género.

Ha pasado más de un mes de las denuncias y las autoridades de la UNT no han tomado una sola medida en cuanto a proteger a las trabajadoras que han denunciado ser víctimas de acoso laboral y sexual. Por el contrario, pretenden trasladar a las compañeras de sus lugares de trabajo, lo que constituye un proceso de revictimización, manteniendo en funciones al funcionario que ha sido acusado.

La hipocresía es total: mientras las autoridades de la UNT organizan talleres sobre violencia de género, no toman medida alguna contra las situaciones que existen en la propia universidad.

Cabe señalar que se trata del mismo funcionario que tiene responsabilidad en la precarización laboral que afecta a las trabajadoras del Comedor universitario que funciona en Filosofía y Letras, llegando al punto de estar una empleada embarazada sin cobertura de obra social.

Repudiamos estos hechos de violencia contra las mujeres. Ningún traslado de las trabajadoras de la Secretaría de Asuntos Estudiantiles. Que se las proteja y respete. Que se aparte inmediatamente al funcionario acusado y se investigue.

Ante la inacción de las autoridades frente a estos graves hechos, cuando no su responsabilidad directa, consideramos necesario la conformación de un Consejo de mujeres de la UNT, electas por las mujeres de la comunidad universitaria (docentes, no docentes, estudiantes), con atribuciones plenas y presupuesto para recepcionar denuncias, investigar, proteger a las víctimas y desarrollar todas las acciones necesarias para terminar con la violencia de género en la UNT.

Ariel Osatinsky – Secretario General
ADIUNT (Asociación de Docentes e Investigadores de la Universidad Nacional de Tucumán)


lunes, 12 de diciembre de 2016

Manifiesto contra las pruebas PISA y la lógica estandarizadora de la educación en el mundo

Ante la sexta entrega de los resultados del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA), los abajo firmantes declaramos nuestro más absoluto rechazo a la prueba, a sus versiones nacionales, y a la lógica homogeneizadora de los sistemas educacionales que se impone.

PISA es una prueba estandarizada aplicada cada tres años a estudiantes de 15 años. Su primer aplicación fue en el año 2000, fecha desde la cual se han incorporado más de 70 países. Para poder participar, cada país debe contar con un equipo técnico especializado y pagar por su aplicación. Actualmente la OCDDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo), que aplica la prueba PISA, ha contratado a una corporación transnacional de la educación, la empresa Pearson, para el desarrollo de su versión 2018.

Por otra parte, los resultados de PISA se han convertido en un importante indicador incorporado a los análisis de competitividad económica de los países.

Desde su primera aplicación, hemos observado diversas anomalías:

1) Político-educativa: los Ministerios de Educación tienen un limitado control de esta evaluación, teniendo como efecto una intensificación de la estandarización de procesos y mediciones. Progresivamente, organismos internacionales como la OCDE han impuesto transformaciones en las políticas educativas en el mundo, alineando los procesos educativos a una concepción limitada de progreso. Esta estandarización incluye la instalación o adaptación de las pruebas nacionales a un parámetro global a través de la presión ejercida por los rankings. Por otra parte, la estandarización ha impulsado la fuerte entrada de empresas privadas que han desplazado a los ministerios de educación, a las y los docentes, a sindicatos y escuelas de la conducción de sus proyectos educativos. Además, la formación y perfeccionamiento docente han sido alineados a las evaluaciones estandarizadas. En definitiva, esta lógica reduce los procesos de enseñanza-aprendizaje que apuntan a un desarrollo integral y holístico, enraizado en una consciencia histórico-social crítica.

2) Técnica: PISA promueve rankings de países en virtud de los resultados. Esta práctica busca neutralizar las enormes diferencias culturales, cosmovisiones y características lingüísticas propias de cada contexto nacional. Este factor implica que esta prueba no cumple con los más mínimos criterios de validez y confiabilidad.

3) Pedagógica: el régimen de pruebas estandarizadas de alto impacto y los procesos que desencadenan han implicado una transformación radical del quehacer de nuestras escuelas. El estrechamiento curricular ha significado la eliminación de asignaturas como artes, música, filosofía e historia. El tiempo escolar se ha reestructurado para dar cabida al entrenamiento para tener éxito en estas pruebas. Cabe señalar que estas mediciones no son sometidas al arbitrio social ni pedagógico. Estas medidas no toman en cuenta los contextos sociales, ni la diversidad de valores y prácticas pedagógicas.

4) Social y psicológica: la medición PISA y sus variantes nacionales discriminan, presionan, y estigmatizan a regiones, países y pueblos en sus comparaciones. El control y la presión por obtener buenos puntajes recae finalmente en las comunidades de maestros y estudiantes, instalando un régimen de alto estrés que está destruyendo el clima escolar y estabilidad emocional de nuestras escuelas. La medición ha profundizado prácticas de exclusión y segregación en nuestras escuelas, despojando de su sentido el derecho a la educación.

Por estas razones, demandamos la anulación de los contratos que los diversos gobiernos han firmado con la OCDE. Asimismo, exigimos el término de las pruebas estandarizadas de altas consecuencias a nivel nacional.

También queremos manifestar nuestro compromiso con una educación pública como derecho social, que se inspire en todas sus prácticas con la diversidad social, histórica y cultural de nuestros pueblos.
Defendemos la necesidad de contar con escuelas que sean protagonistas de la transformación de una educación para la justicia social. Queremos denunciar también las acciones represivas que varios estados y autoridades han desencadenado en contra de movimientos sociales, magisteriales y estudiantiles que se han manifestado en contra de las diversas formas de estandarización neoliberal.
Los sistemas de evaluación deben estar enraizados en las comunidades, deben observar la complejidad, y deben promover una educación respetuosa de los derechos humanos y sociales. Sólo de esta manera formamos ciudadanos y ciudadanas en plenitud.

Red Social para la Educación Pública en las Américas (Red SEPA)
Coalición Trinacional en Defensa de la Educación Pública (México, Estados Unidos, Canadá)


domingo, 11 de diciembre de 2016

Por el retiro de las tropas de ocupación de Haití

Junto con la Comisión de Solidaridad, la Asociación Gremial Docente de la Universidad de Buenos Aires se realizará un acto con radio abierta, proyección de videos y con música, para difundir el reclamo por el retiro total e inmediato de las tropas argentinas y latinoamericanas que ocupan Haití bajo el eufemismo de Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), al servicio del imperialismo yanqui y francés.

Desde 2004 hasta hoy, los gobiernos de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala y Perú, entre otros países latinoamericanos y del mundo, han pasado ya 12 años de ocupación del hermano país con el pretexto de garantizar su estabilización política. En los hechos, estas fuerzas de ocupación son responsables de participar en represiones y persecución, de abusos a la población en especial mujeres y niñas, entre un listado de violaciones a los derechos más elementales y a las libertades democráticas del pueblo haitiano.


Esta ignominia persiste desde hace doce años con el aval de distintos gobiernos y sus respectivos congresos. Este año, con excepción de unos pocos diputados, todas las fuerzas políticas ratificaron y renovaron la presencia a cuenta y orden del imperialismo en Haití.

La miseria en que está hundida Haití (la que fuera la Perla de las Antillas y donde se desarrollara la primera revolución triunfante de esclavos de la historia de la humanidad) no es producto de la fatalidad de la naturaleza ni de la supuesta incapacidad de un pueblo de regir sus destinos con autonomía. Es el producto directo de años de saqueo, abusos contra la población y ocupación del territorio por los imperialismos que históricamente se sucedieron en esa tarea.

Llamamos a las y los docentes a acercarse el domingo 11 de diciembre, a las 16 horas, al Parque Centenario (cerca del mástil), para participar de este acto que inscribimos en una campaña nacional e internacional por el retiro inmediato de todas las tropas de Haití y en defensa de su pueblo.


sábado, 10 de diciembre de 2016

¿Qué hay detrás de la controversia mediática y educativa sobre la descalificación de Argentina en las pruebas estandarizadas PISA? ¿Cuál es el carácter de estas pruebas y quiénes las promueven? ¿Quién es el que evalúa?

Las pruebas PISA constituyen un mecanismo de evaluación y ranking educativo internacional que se instrumenta desde el año 2000. Este mecanismo y la elaboración del respectivo ranking internacional son promovidos por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). Más allá de sus propósitos declarados, vinculados explícitamente a promover “la economía de mercado”[1], las políticas que este organismo internacional impulsa desde hace más de medio siglo tienen una clara perspectiva: la ampliación de las políticas privatistas, la preponderancia de las empresas multinacionales y los organismos de crédito en la economía mundial. Para la elaboración de este ranking, se establecen una serie de evaluaciones externas y estandarizadas, sumamente cuestionadas no sólo por su trasfondo político, sino además por su eficacia y validez como instrumento de medición presuntamente “objetivo”.

Según la propia OCDE, “el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE (PISA, por sus siglas en inglés), tiene por objeto evaluar hasta qué punto los alumnos cercanos al final de la educación obligatoria han adquirido algunos de los conocimientos y habilidades necesarios para la participación plena en la sociedad del saber. PISA saca a relucir aquellos países que han alcanzado un buen rendimiento y, al mismo tiempo, un reparto equitativo de oportunidades de aprendizaje, ayudando así a establecer metas ambiciosas para otros países”[2]. Más allá del florido lenguaje, tributario del neoliberalismo, las políticas educativas de la OCDE han sido aplicadas de manera intensiva en países latinoamericanos como México y Colombia, generando un creciente grado de privatización, desregulación y arancelamiento para los estudiantes. A su vez, en estos países se han atacado fuertemente los derechos laborales de los trabajadores de la educación, como la estabilidad y acceso a los cargos, siendo tal vez el caso de México el más conocido por el rechazo masivo a estas políticas, en el marco de las cuales se generaron numerosas protestas populares. Como parte de la reacción ante las rebeliones estudiantiles y docentes, el estado mexicano es señalado en todo el mundo por haber llevado a cabo la desaparición forzada de 43 normalistas en Ayotzinapa en 2014 y el crimen de varios docentes en movilizaciones, como los ocurridos a principios de 2016, con el saldo de 8 manifestantes asesinados por la represión.

Actualmente el ranking que establecen las pruebas PISA lo lidera Singapur, un archipiélago-Estado que no solo es famoso por esta medición para nada neutral, sino también por el alto grado de apertura comercial, de privatización y descentralización educativa, arancelamiento de la educación superior, y por ser pionero del neoliberalismo entre otros “Tigres” del llamado Sudeste Asiático. Las pruebas PISA, lejos de ser un mero instrumento técnico, carecen de toda objetividad e inocencia: son una escuela viva de la meritocracia.

La polémica por la exclusión de Argentina del ranking

“La Argentina fue excluida del ranking de países. La razón tiene que ver con fallas graves en la metodología de la confección de la muestra”, señaló hoy el analista en sistemas y Ministro de Educación nacional, esteban Bullrich. Los reproches cruzados entre la actual gestión de la cartera educativa y la anterior versan sobre el motivo de la exclusión de nuestro país entre aquellos que son calificados por la OCDE en sus evaluaciones. La acusación más o menos explícita que hacen desde Cambiemos y varios multimedios afines al actual gobierno hacia la gestión kirchnerista es la de manipular la muestra seleccionada en la evaluación del año 2015 para adulterar las estadísticas… Adulteración estadística que, por cierto, cuenta con antecedentes en la gestión saliente. A su vez, desde el kirchnerismo contraatacan sosteniendo que la exclusión de Argentina del ranking obedece a una intencionalidad política, que consistiría en que dicho organismo no desea publicar los resultados de la evaluación 2015, ya que contendrían una mejora comparativa con muestras previas. Quienes aplicaron las pruebas PISA siendo gestión en el Ministerio de Educación, ahora señalan la -totalmente real- falta de imparcialidad de la OCDE y el carácter “descontextualizado” de las pruebas, hecho que desde muchos sindicatos docentes, como es un caso claro Ademys, venimos denunciando desde hace años. Más allá del fuego cruzado entre la actual gestión, de cuño más abiertamente privatista y empresarial, y la demagogia argumentativa del exministro Sileoni e intelectuales afines, lo que ninguno de estos actores señala es el carácter colonizador y mercantilista de las evaluaciones externas y estandarizadas PISA y de los lineamientos de la OCDE.

La necesidad de abrir el debate sobre las evaluaciones externas y estandarizadas

Las evaluaciones externas y estandarizadas que vienen realizándose en nuestro país desde hace alrededor de una década, incluidas las pruebas PISA o el reciente operativo “Aprender 2016”, poseen características en común. Son elaboradas y llevadas a cabo desde fuera de las instituciones educativas, la mayoría de las veces poseen un carácter “cerrado” en sus preguntas, su contenido es igual indistintamente del contexto escolar y social donde se apliquen… y son un requerimiento de organismos internacionales de crédito. Es indispensable realizar una lectura donde veamos la coherencia entre la forma y el contenido de estas evaluaciones, como también la finalidad nada inocua de quienes las promueven. La aplicación de estas evaluaciones suele venir atada a lineamientos para modificar los sistemas educativos en clave flexibilizadora: a las evaluaciones por mérito, las acompañan los rankings de escuelas para promover la competencia entre ellas y ensanchar la desigualdad social y educativa; a los resultados de las pruebas, se le pretende añadir una política de “premios y castigos”, apuntando contra los docentes en tanto individuos para responsabilizarlos de una crisis estructural de nuestros sistemas educativos, vaciados y fragmentados por los mismos que “desde fuera” tratan de evaluarnos.

Más allá de las acusaciones entre los cuadros privatistas de la actual gestión y la verborragia oportunista de los funcionarios salientes, la desprolija exclusión de Argentina de las pruebas PISA debe servir para cuestionar un modelo de evaluación que apunta a profundizar la fragmentación y el vaciamiento educativo. Con o sin manipulación estadística, las pruebas PISA y las evaluaciones externas promovidas desde los organismos internacionales merecen nuestro rechazo. Así lo expresan las posiciones debatidas y asumidas desde nuestro sindicato; así se manifestaron infinidad de docentes, estudiantes y familias ante el reciente operativo “Aprender”, cuya aplicación fue resistida en diversos puntos del país.

Desde Ademys (Asociación Docente de Enseñanza Media y Superior) creemos que esta ocasión es propicia para abrir el debate acerca de la implicancia de estos mecanismos de evaluación externa, que son abiertamente contrarios a un sistema educativo público, estatal, único y nacional.

[1] Ver algunos de los propósitos enunciados en https://www.oecd.org/pisa/39730818.pdf


viernes, 9 de diciembre de 2016

Reducen un 60 por ciento la cantidad de ingresos a la carrera de investigador del Conicet

(Ámbito. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, miércoles 7 de diciembre de 2016)- Los ingresos a la carrera de investigador del Conicet serán el año próximo un 60% menor a los de 2015. La planta del organismo había sumado más de 900 científicos ese año y venía aumentando su número de acuerdo a un plan, impulsado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, para incrementar su planta en un 10% anual. Sin embargo, el jueves pasado, tras la aprobación por el Congreso del Presupuesto, se resolvió que en 2017 sólo se abrirá el concurso a menos de 400 becarios.

Alejandro, psicólogo becario del CONICET y miembro de la agrupación Jóvenes Científicos Precarizados, dijo que el recorte afecta "al mecanismo principal que tiene el Estado para emplear científicos de carrera como trabajadores en blanco en su planta estable". Además, aclaró que "es el único organismo que lo hace" y detalló que "el año pasado ingresaron alrededor de 910 personas. El anuncio es que este año habría solamente 385 ingresos, por lo cual, el sustancial recorte es de más del 60% en la cantidad de gente que entra, situándonos en un lugar muy difícil a los becarios, que somos quienes nos vamos doctorando y queremos hacer carrera en el sistema científico nacional".


Consultado acerca de las consecuencias directas del ajuste, mencionó: "Los becarios que vamos terminando la carrera nos vamos a ver cada vez más limitados en las posibilidades de ingresar como trabajadores en blanco dentro del Conicet. Va a implicar que va a haber muchos doctores que fueron formados por el Estado que van a ver su carrera científica cortada, que no la podrán continuar, y va a haber muchas líneas de investigación que se van a caer producto de eso mismo".

La carrera de investigador del Conicet se basa en el otorgamiento de becas a graduados universitarios que les permiten, durante los cinco años que dura un doctorado, dedicarse a estudiar. De la misma manera, hay subsidios para investigación, posdoctorado. El ajuste imposibilitará el cumplimiento del Plan Argentina Innovadora 2020, un programa del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva que, aprobado en 2013, estableció como meta elevar la planta de científicos argentinos a 10 mil en 2015 -año en que sí se cumplió- y llegar a 15 mil en 2020, lo que suponía un crecimiento de 10% anual en la cantidad de ingresantes del Conicet hasta 2018. Este plan fue lanzado por el actual ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, durante la gestión de Cristina de Kirchner.

"Hay mucha gente que hizo un paralelismo con la situación de los 90, uno puede ver similitudes y discontinuidades", aseguró el entrevistado, y amplió: "Hay algo concreto y es que se nos está ajustando muy fuertemente ahora mismo y desde la comunidad de trabajadores de ciencia entendemos que tenemos que organizarnos y manifestarnos en la calle". En esa línea, informó que se movilizarán el 15 de diciembre al Polo Tecnológico "para exigir que no se recorten los ingresos a la carrera en Conicet".

La reducción del presupuesto no tomó por sorpresa a los científicos: "Nosotros veníamos viendo señales muy evidentes de recorte desde principios de este año. Y, si nos ponemos a hilar fino, lo que es el financiamiento para el área científica viene cayendo por lo menos desde 2013. Había ciertas líneas de continuidad con la gestión anterior del ministro Barañao pero actualmente el ajuste se viene profundizando".

Para el becario, "un Gobierno puede hacer política por acción o por omisión. En este caso uno podría tener una primera impresión de que se está evadiendo al sector. Pero cuando compara las cifras con los años anteriores ve que el desfinanciamiento es demasiado pronunciado, entonces hay que suponer que este Gobierno tiene una política explícita de querer recortar las posibilidades de autonomía científica del país". "En definitiva, lo que se está favoreciendo es que se incorporen conocimientos científicos y tecnológicos desde el exterior y que perdamos las posibilidades de desarrollar una autonomía desde nuestras propias necesidades", finalizó.

El recorte fue confirmado a varios medios por Dora Barrancos, miembro del directorio de Conicet. Sin embargo, el organismo rechazó hacer nuevas declaraciones hasta tanto emita un comunicado oficial.