La definición surge ante la absoluta falta de respuestas del gobierno de Río Negro, que continúa sin convocar a una verdadera instancia de diálogo ni brindar soluciones a los reclamos salariales, laborales y edilicios que atraviesan las comunidades educativas.
Mientras el gobierno intenta instalar una falsa normalidad, en las escuelas la realidad es otra: salarios que pierden frente a la inflación, edificios con graves problemas de infraestructura y derechos que siguen siendo vulnerados.
La decisión de profundizar este conflicto tiene un único responsable: el gobierno provincial, que eligió el silencio y la falta de respuestas en lugar de garantizar condiciones dignas para enseñar y aprender.
La docencia rionegrina vuelve a expresar, de manera colectiva y democrática, que la educación pública se defiende con inversión, diálogo y respeto por quienes la sostienen todos los días.

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