Esta situación afecta de manera directa la vida de los niños, niñas y adolescentes: alejados de su barrio y de su escuela, su trayectoria educativa está en riesgo. Esta desorganización y alteración de la vida cotidiana que promueve el GCBA con los desalojos sin previo aviso interrumpe las rutinas educativas, sanitarias, alimenticias y culturales de lxs estudiantes.
Frente a esto, desde la UTE (Unión de los Trabajadores de la Educación), exigimos que el Gobierno de la Ciudad cumpla con su obligación y garantice de forma inmediata las condiciones necesarias para que estos niños y niñas puedan continuar su escolaridad sin interrupciones asegurando su alimentación y su vivienda. El derecho a la educación no puede quedar subordinado a una crisis habitacional provocada por la propia administración.
Las maestras y los profesores seguiremos acompañando a cada estudiante y a cada familia frente a abandono estatal y vulneración de derechos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario